La UEFA rechazó la solicitud y se declaró como "una organización políticamente y religiosamente neutral”.
En un comunicado emitido el martes 22 de junio, la institución aclaró que siempre estuvo del lado de la inclusión pero que, en este caso, la motivación política resultó en el rechazo del pedido.
Recalcó que "está decidida a desempeñar su papel en el cambio positivo y cree que la discriminación sólo puede combatirse en estrecha colaboración con los demás. Como organismo rector del fútbol europeo, la UEFA reconoce que tiene la obligación de unir y coordinar los esfuerzos de los aficionados y las instituciones de toda Europa, porque es responsabilidad de todos eliminar la discriminación del fútbol".