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Por qué Marcelo Gallardo perdió el duelo táctico ante Gabriel Milito

River no encontró respuestas en el campo. Marcelo Gallardo, desde el banco, tampoco. ¿Por qué le resultó tan difícil contener a Atlético Mineiro?

Marcelo Gallardo admitió tras el partido: "No salió nada de lo que habíamos planeado". Fue una noche negra para River. Muy negra. Atlético Mineiro se lo llevó puesto en el MRV Arena y extendió su buena racha jugando de local: hace 13 partidos que no pierde en casa.

Marcelo Gallardo se enfrentó a un viejo conocido. Gabriel Milito lo ha enfrentado ya 10 veces, sumando el encuentro de ayer, y cada vez que lo hizo le presentó muchos problemas. Siempre con equipos de menor jerarquía que los diferentes River de Marcelo Gallardo, claro.

De hecho, tras el triunfo de Atlético Mineiro de ayer por 3 a 0, Milito se convirtió en el primer entrenador en ganarle a Marcelo Gallardo con cuatro equipos diferentes: Mineiro, Estudiantes, Independiente y Argentinos Juniors.

Gabriel Milito tuvo muy claro qué hacer ante el River de Gallardo

Evidentemente ese historial le dio pautas muy claras a Milito sobre cómo enfrentar al River de Gallardo. Cómo desarmarlo. Cómo desnudar las falencias de un equipo que, tras el partido, sufrió un verdadero baño de realidad. El entrenador Millonario tiene mucho trabajo por hacer.

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La dirigencia de Jorge Brito dio un golpe sobre la mesa e incorporó nombres fuertes para que Gallardo pudiera dar el primer paso en la conformación de su equipo: rearmarlo, y hacerlo de atrás para adelante: Germán Pezzella, Huevo Acuña (que no jugó por una molestia y fue baja sobre la hora) y Fabricio Bustos llegaron para darle solidez al equipo. Hasta ahora, es lo más seguro que tiene este River. Y aun así, ante el Mineiro esa fortaleza falló.

Estirarlo para romperlo por dentro

El primer micro partido (dentro de un partido existen, a su vez, varios pequeños partidos que se disputan en función del contexto del encuentro), Milito llevó al conjunto de Marcelo Gallardo a estirarse para quebrarse por dentro.

El Galo jugó con la presión alta de River. El Millonario se posicionaba alto con Borja, Colidio, Simón y Nacho Fernández para robar rápido en salida, y Mineiro aprovechó ese movimiento. El conjunto brasileño atraía esas presiones riverplatenses, al punto de jugar varias veces con su arquero, para que sea éste quien tire el pelotazo largo para los dos delanteros letales: Deyverson y Hulk. Ese pase largo encontraba a un elenco argentino partido a la mitad y mal parado en su estructura.

A pesar de que en el fondo Marcelo Gallardo había dejado tres defensores (Pezzella, González Pirez y Paulo Díaz), no pudo hacer valer la superioridad numérica y siempre tuvo problemas. De hecho, así vino el primer gol: pase largo del arquero Everson para la corrida de Hulk, que luchó y logró que la pelota le rebote en la espalda. Esa fortuna fue capitalizada por un Deyverson que lo secundaba a toda velocidad, mayor a la de los defensores de River, y quedó mano a mano frente a Armani. Gambeteó y marcó el gol.

Atraer para liberar

El segundo gol de Mineiro deja de manifiesto que el conjunto carioca es muy completo y logra manejar distintos registros. Porque así como apostó a ese juego largo y menos elaborado, también fue capaz de construir desde el pase y, justamente, elaborar. Fue capaz de juntar a sus jugadores cuando el contexto del partido, ya con el marcador a favor, lo requería.

Frente a un conjunto de Marcelo Gallardo que con su 5-3-2 nunca encontró la forma de ejercer una presión eficiente, el Mineiro fue paciente para capitalizar esa deficiencia rival y manejar otros tiempos del partido, distintos a los que le dieron el primer gol.

Con más calma, el equipo Galo comenzó a juntar pases y hacer que corra la pelota, para que los que corran sean los jugadores argentinos. Así llegó a encadenar nada menos que 18 toques para el segundo gol (siempre con la complicidad de una flojísima marca de River), apoyado en una superioridad numérica constante. Primero de sus tres centrales, más un cuarto, el carrilero, que descendió para dar una mano. Luego con su doble cinco (Vera y Franco).

Con tranquilidad movió la pelota hasta partir al Millonario y encontrar a un Paulinho de enlace, que jugó para el mismo carrilero que había descendido y que ya estaba en posición de ataque dándole amplitud al equipo. Ya en situación ofensiva, Deyverson le marcó el pase, picó al espacio y definió.

Fue un verdadero golazo del Galo, que demostró manejar distintos registros para quebrar a un River verdaderamente vulnerable.

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