Como señala la normativa europea, este avisador acústico no podrá ser desactivado por el usuario. Se trata de una medida de seguridad, ya los coches eléctricos son mudos y por tanto más difíciles de detectar.
El señal deberá encontrarse en un mínimo de 56 decibelies y un máximo de 75 decibelies, pero únicamente se activará cuando el coche circule por debajo de 30 kilómetros por hora.
Más allá de esta velocidad, la propia resistencia con el aire y la circulación ya provocan un sonido suficiente elevado como para que los peatones puedan detectar más fácil su presencia.
Se desconoce si este sonido tendrá un costo adicional, aunque sí se sabe que llegará junto al Volkswagen ID.3, disponible a mediados del año que viene.
Porsche, con el nuevo Taycan, ofrece la opción de pagar hasta 500 dólares para que el coche reproduzca un MP3 como sonido de motor. Mientras que Tesla, que todavía no añade por defecto este sistema, permite personalizar el ruido al moverse.