La fórmula acordada es una concesión del espacio por 30 años, que será oficial cuando expire el plazo de exposición pública del proyecto tras la publicación del preceptivo anuncio en el Boletín Oficial de la Provincia.
El proyecto contempla una estructura de 170 metros de altura que combina diseño industrial y arquitectónico. En concreto, prevé albergar en su interior un millar de molinos eólicos de eje vertical (distribuidos en 50 plantas) tras una fachada ventilada que permita la producción de energía eléctrica sin renunciar a una cuidada estética, según detallan sus impulsores. Pese a que la energía principal será la eólica, también contará con placas solares fotovoltaicas que complementarán la producción.
El obra aspira a convertirse en un centro de investigación de energías limpias, además de en una importante referencia visual desde las alturas, en el coloso que reciba a las embarcaciones que visiten València y en un atractivo desde toda la fachada marítima.
Quizá también en un punto turístico en sí mismo, ya que sus impulsores contemplan la creación de un mirador en la parte superior de la inmensa torre, que supera ampliamente los 127 metros del puente de l'Assut de l'Or, el actual punto más alto de la ciudad de València.