Su tamaño también está determinado por la practicidad y es que pese a sus dimensiones puede cargar tanto volumen como una furgoneta convencional de mayor tamaño, mientras que un radio de giro es de 4,5 metros lo hacen perfecto para moverse por las calles más retorcidas de la ciudad.
La terminal francesa trabajó en la ergonomía con un puesto de conducción pequeño pero al que se pueda acceder de forma cómoda previendo las innumerables subidas y bajadas que tendrá que hacer el repartidor. El cuadro de mandos se ubicado en posición central y cuenta con conectividad con smartphone y aplicaciones profesionales, aunque la marca no ha ofrecido detalles a este respecto.
Para el día a día de los conductores, el EZ-FLEX optimizó el plano de carga con una altura al suelo de 760 mm y una gran flexibilidad para la zona trasera con desde diferentes modos de apertura hasta diferentes módulos de caja para atender las distintas necesidades profesionales.
Sobre la mecánica no hay grandes detalles porque la firma decidió mantenerlo en secreto, pero sí anunció una autonomía de 100 km, en su opinión más que de sobra para una media actual de 50 km en vehículos que están haciendo un trabajo similar.
Lo interesante de este prototipo de pequeña furgoneta eléctrica es que Renault remarcó que durante los próximos dos años se pondrán a disposición de varios profesionales, empresas o ciudades una decena de unidades para estudiar su viabilidad y recoger información.
Renault asegura que los EZ-FLEX estarán dotados de sensores de geolocalización, kilometraje, autonomía, apertura de puertas, velocidad, recorridos y paradas que será transmitida en tiempo real para conocer su uso y buscar posibles mejoras.