A través de la aplicación, los usuarios podían crear videos de 15 segundos a 1 minuto y elegir pistas de sonido para acompañarlos, usar diferentes opciones de velocidad (time-lapse, rápido, normal, cámara lenta y épica) y agregar filtros y efectos preestablecidos.
La aplicación también permitió a los usuarios navegar por "musers" populares, contenido, canciones y sonidos y hashtags populares.
Desde julio de 2016 hasta agosto de 2018, musical.ly tenía más de 90 millones de usuarios registrados y tenía un promedio de 12 millones de videos nuevos publicados por día y, a fines de mayo de 2017, la aplicación llegó a más de 200 millones de usuarios. Musical.ly tiene sedes shanghai y San Francisco.
En ese marco de sospechas, ByteDance veía amenazadas sus operaciones en uno de los mercados más lucrativos para cualquier compañía tecnológica, justo en el momento en que empezaba a hablarse de un posible salida a bolsa. Dato que a Zuckerberg no el debe caer nada bien.
Sin embargo las investigaciones no comenzaron, casi dos meses más tarde, y la única novedad en ese período fue la decisión de la Armada estadounidense de prohibir instalar la app en sus smartphones.
Sin embargo, un informe publicado por Bloomberg señala ahora que ByteDance estaría evaluando la posibilidad de vender su participación mayoritaria en TikTok a inversores financieros con el fin de protegerse frente a posibles repercusiones económicas y legales.
La compañía cuenta con poder recaudar en torno a 10.000 millones de dólares si alguno de los actuales inversores (como SoftBank o Sequoia Capital) diera el paso de aumentar su cuota participación.
En declaraciones a Reuters, el portavoz de la compañía Alex Zhu aseguró que "la información era inexacta y que ni están teniendo conversaciones con posibles compradores de TikTok ni tienen intención de hacerlo", pero los medios estadounidenses insisten en hacerse eco de que dichos planes de venta existen como un 'plan de último recurso'.
Dicho plan se reservaría para el caso de que su estrategia legal no llegue a buen puerto y no sean capaces de convencer a las autoridades de que el tipo de información que la app recopila no es confidencial ni, por tanto, un riesgo para la seguridad de los EE.UU..