Y es que los beneficios son claros, ya que, según el estudio, por cada 1.000 autobuses eléctricos en las calles, se dejan de usar 500 barriles petróleo cada día. Si hacemos la comparación con 1.000 coches eléctricos, estos sólo desplazan 15 barriles de petróleo al día.
A hoy, ya son 29 las ciudades chinas que implementaron autobuses eléctricos en sus servicios de transporte públicos, y aunque apenas representan el 0,5% de la flota total de vehículos en el país, se estima que tan sólo los autobuses son los responsables del 20% del total de la contaminación en China.
Por tales razones, en los últimos cuatro años se vio un crecimiento importante de autobuses eléctricos, que se ha traducido en una reducción del 32% de contaminantes.
Las ventajas de los autobuses eléctricos son claras, y se pueden resumir en una gran capacidad para transportar personas, horarios fijos y jornadas completas de operación con una sola carga, que hacen que no se necesite una gran infraestructura de puntos de recarga.
De acuerdo al estudio de Bloomberg NEF, para finales de 2019 veremos una disminución de hasta 270.000 barriles de petróleo diarios debido al incremento de autobuses eléctricos en China, que es más de tres veces lo conseguido por coches eléctricos en el mundo.
Pero al tratarse de una tecnológica en plena crecimiento, este impacto se verá reflejado a gran escala en 2040, cuando se estima que los vehículos eléctricos podrán eliminar la demanda de 6,4 millones de barriles cada día.