"La FAA levantará la prohibición a las aeronaves cuando consideremos que es seguro hacerlo", añadió.
Boeing, por su parte, detalló en otro comunicado que el riesgo que identificó la FAA se encuentra en los cambios al software que desarrolló en los últimos ocho meses, desde la caída del 737 MAX de la compañía indonesia Lion Air en octubre.
La compañía explicó que en mayo haber completó la actualización del software y finalizó sus pruebas correspondientes, con 207 vuelos y más de 360 horas en el aire, en preparación para que los aparatos puedan volver a operar.
En el último comunicado, Boeing reconoció "estar de acuerdo con la decisión y pedido" de la FAA y afirmó que "trabaja en el software requerido".
"Boeing no presentará los 737 MAX a la FAA para certificación hasta que cumplir con todos los requisitos para certificar los MAX y sea seguro volver a operar", añadió la compañía.
En octubre pasado, un Boeing 737 MAX 8 de la compañía indonesia de bajo coste Lion Air se hundió en el mar de Java, en un accidente que costó la vida a 189 personas, ocasión en que la caja negra reveló fallos en el sistema automático.
En marzo, un segundo Boeing 737 MAX 8, en este caso de Ethiopian Airlines, también se accidentó causando 157 muertes, siniestro que sumado al de Indonesia encendió las alarmas entre los reguladores aéreos en todo el mundo, que prohibieron volar a estas aeronaves.
Boeing tiene paralizadas las entregas del aparato a sus clientes pero sigue produciéndolo a un ritmo más lento, 42 unidades al mes, con la idea de acelerarlo a 57 mensuales una vez que la flota vuelva a estar operativa en todo el mundo.