"Sometiendo a miles de estadounidenses a esta encuesta, creamos un modelo donde tenemos cerca de 4.000 o 5.000 puntos de datos que podemos usar para predecir la personalidad, que condiciona el comportamiento y determina el voto", lo explicó el propio CEO de Cambridge Analytica, Alexander Nix, en su momento.
Carole Cadwalladr, periodista de investigación de The Guardian, investigó el rol de la consultora durante la campaña del Brexit. Encontró un vínculo entre los impulsores de la saluda de Gran Bretaña de la Unión Europea y Donald Trump. "Brexit sentó las bases de Trump", dice la periodista en el documental.
Christopher Wylie, fundador de Cambridge Analytica, la define como una maquinaria propagandística de servicio completo. Reveló que usaban una aplicación en Facebook con permisos especiales para recopilar datos de las personas que la usaban la, pero también para acceder a su red de contactos y obtener datos de la red de "amigos". Usaron estados, likes, hasta mensajes privados, para construir el " perfil psicológico" de cada votante.
Todo parecía ir bien hasta que uno de estos usuarios, el profesor David Carroll, inició acciones legales: pidió a Cambridge Analytica la información completa sobre su persona, de dónde sacaron los datos, dónde los procesaron y cómo. Denunció públicamente que este tipo de prácticas atentan contra la democracia.
Brittany Kaiser, ex alta ejecutiva de Cambridge Analytica, que trabajó para la campaña del Brexit y para los republicanos de Estados Unidos dijo para el documental: "Tengo evidencia en que las dos campañas se desarrollaron de forma ilegal".
Reveló que, durante la de Donald Trump, la consultora generaba los perfiles psicológicos de los votantes estadounidenses a través de los " test de personalidad" que estaban en Facebook. Luego, se enfocaban en aquellos usuarios a quienes podían hacer cambiar de opinión, los "persuasibles" sobre todo en los indecisos.
El equipo creativo de Cambridge Analytica creaba contenido personalizado para "activar a esos individuos". " Los bombardeamos con blogs, notas de sitios web, videos, anuncios, hasta que vieran el mundo como nosotros queríamos que lo vieran, hasta que votaran a nuestro candidato", dice Kaiser.
El mismo modus operandi se utilizó en el Brexit. Se buscó a los "persuasibles" y se los "bombardeó" con contenido para que se inclinaran a favor de la postura de separarse de la Unión Europea.
"No hicimos lo suficiente para evitar que estas herramientas sean utilizadas para perjudicar", dijo Mark Zuckerberg cuando declaró en Europa por la utilización ilegal de datos privados de los usuarios. "Cuando contactamos a Cambridge Analytica, nos dijeron que habían eliminado los datos. Hace un mes, nuevos informes indicaron que no era cierto", continuó el fundador de la red social, que culpó a la consultora. "Nuestros empleados no trabajaron para Cambridge Analytica", dijo el CEO, algo que Brittany Kaiser cuestiona: "Me reuní con ellos", dice la mujer. A partir de entonces, la consultora se viralizó y su reputación se desplomó.
Según lo reveló la ex ejecutiva de la consultora, la principal fuente de datos de Cambridge Analytica era Facebook, que le proporcionaba los datos de 30 millones de personas. Cuando ella se presentó a declarar, ella definió a estas campañas basadas en datos como "armas militares". De hecho, Cambridge Analyrica tiene experiencia en propaganda de guerra y trabajó para las fuerzas armadas de diversos países.
Luego, comenzaron a trabajar en las elecciones. Hay varios ejemplos previos al Brexit y a la campaña republicana de Donald Trump, sobre todos en países en desarrollo. Entre los mencionados en el documental, figura la campaña electoral argentina de 2015 que llevó a Cambiemos al poder.
En Estados Unidos, el objetivo era el de desacreditar a la candidata demócrata Hilary Clinton. Se creó muchísimo contenido que alrededor de la campaña "Derrotemos a la corrupta de Hilary" que fue arrojado a Internet en múltiples plataformas, sin marca. Estos contenidos eran los que luego aparecían, de forma personalizada, ante los votantes "indecisos".
Además, Brittany Kaiser reconoce en cámara que trabajó para Cambridge Analytica cuando los rusos tenían las bases de datos de Facebook, que fue a Rusia una vez, que visitó a Julian Assange, que donó a WikiLeaks.
"No tenía idea de que algunos de esos votos fueron emitidos por gente que había visto noticias falsas pagadas por Rusia", dice Kaiser en el documental, que colaboró con las investigaciones sobre la consultora y que ahora trabaja a favor del derecho a los datos.
Cambridge Analytica perdió su reputación y ya no funciona prestando servicios a partidos políticos, pero los gigantes tecnológicos siguen utilizando los datos de los usuarios para mostrar contenido personalizado y así orientar la conducta de los ciudadanos en todo el mundo.
"Las plataformas creadas para conectarnos se han convertido en armas", dice Carole Cadwalladr, de The Guardian, quien cuestiona el rol de los gigantes tecnológicos, que ponen en peligro la posibilidad de elecciones " libres y democráticas", y fomentan la división y el odio.
El trailer del documental, que está disponible en Netflix: