El objetivo de estos test no es solo recabar información para el desarrollo posterior del sistema de conducción autónoma que persiguen con los más altos de la escala SAE (4 y 5), sino además obtener "más datos sobre cómo los vehículos autónomos pueden integrarse en un sistema de movilidad intermodal que incluya el transporte público y el uso compartido del automóvil", reza el comunicado.
“Para que la conducción automatizada se convierta en una realidad cotidiana, la tecnología debe funcionar de manera fiable y segura. Y aquí es donde necesitamos pruebas, como nuestro proyecto piloto en San José", explica Michael Fausten, jefe de ingeniería para conducción urbana automatizada en Bosch.
El sentimiento de desconfianza hacia el coche autónomo por parte de los usuarios es precisamente uno de los prejuicios que los fabricantes deben combatir. Para ello, Mercedes-Benz mantiene en su novedoso Clase S la señalización luminosa de 360 grados en el techo de forma que indica que el vehículo se mueve en modo autónomo y qué maniobras va a realizar.