De esas ventas, Apple cobra un 30% de cada compra a aquellos desarrolladores independientes que quieren colocar sus apps en el mercado del App Store, lo que aumenta la venta de las mismas a los usuarios lo que termina perjudicando a los consumidores y los vendedores de apps, por un servicio que no queda otra que pagar por ser un monopolio del iPhone (lo mismo pasa con Google Play en muchos de los teléfonos con el sistema Android).
La compañía estadounidense respondió ellos que no estaban facultados para actuar, ya que en este caso no son sus "clientes directos".
El grupo, apoyado por otros gigantes californianos de internet como Amazon, Facebook y Google, había alegado ser apenas un intermediario, pero la Corte Suprema rechazó este argumento.
Sus acciones cayeron 5,81% después del fallo de la Corte y ahora podrán ser demandados por cada uno de los que reclama justicia por "tener que someterse a un monopolio tecnológico". Luego las diferentes cortes decidirán en cada caso si la demanda de los consumidores es correcta o si le dará la razon a la empresa.