La iniciativa fue un desafío a contra reloj, “un terreno nuevo para casi todos”. Son días de nervios y mucha preocupación ante la emergencia sanitaria. Partiendo de un respirador no comercializado que había creado Protofy.XYZ, se coordinaron 150 empleados de los departamentos de producción, ingeniería y servicios médicos de Seat para ajustar su diseño y hacer viable su producción en serie.
Mientras tanto, la planta de Martorell adaptó una línea de montaje del subchasis del Seat León para empezar a fabricar respiradores.
“Poder transformarla ha sido un trabajo arduo en el que han estado implicadas muchas áreas, y lo hemos hecho en un tiempo récord”, explica Sergio Areciado, de ingeniería de procesos de Seat.
El visto bueno de las autoridades, que podría llegar esta semana según confían en la marca, será el punto de salida para el ensamblaje. Su buen funcionamiento está asegurado, tras testearlo con éxito en el hospital Clínic de Barcelona y en el Germans Trias Pujol de Badalona.
“Con sólo saber que hemos intentado ayudar a salvar una vida, todo este trabajo habrá valido la pena”, comenta Francesc Sabaté, del departamento de I+D. Hasta que todo se ponga en marcha en Seat son cautos. Prefieren no arrojar una cifra de las unidades que se puedan producir.
A la espera de la homologación, los Reyes bendijeron la iniciativa, en línea con la aplicada en otras empresas del motor como Gestamp o Antolin, que se comprometieron a abastecer de material sanitario. El respirador se construye con engranajes impresos en Seat, ejes de cajas de cambios y el motor adaptado de un limpiaparabrisas de donde se logran 13 modelos.
A través de una videoconferencia con la directiva, entre los que se encontraba Carsten Isensee, presidente de la marca, Felipe y Letizia agradecieron el esfuerzo de los trabajadores y la adaptación de Martorell para la producción de respiradores.
“La motivación de todas las personas que participamos es ayudar de la manera que nosotros sabemos, fabricando en serie un equipo, esta vez para salvar vidas”, enfatizó, Nicolás Mora, del área de producción de la planta catalana, de la que el año pasado salieron 500.005 coches.