Pero todo ello podría cambiar gracias a este sistema de señales inteligentes concebidas para lugares críticos, puntos negros y zonas de baja de visibilidad, servirían para mejorar el ecosistema vial y la seguridad. Aunque también se convertirían en cinemómetros fijos multando a aquellos vehículos que sobrepasen su límite variable.
El sistema se basa en señales equipadas con un ordenador integrado Raspberry Pi, una batería y una antena. Estos dispositivos permiten a la señal comunicarse con cualquier vehículo, siempre que esté dentro de un radio de alcance, indicándole la ubicación y la dirección de la vía en que es aplicable.
Los vehículos recibirán la información en el cuadro de instrumentos o navegador tal como ocurre en aquellos equipados con sistemas de interpretación de señales, una tecnología que está presente en no pocos automóviles.
De esta manera, los conductores conocerán de antemano la velocidad variable o una orden precisa de dicha señal, para adecuar la marcha. De no hacerlo, la señal, convertida asimismo en radar fijo, multaría al infractor.
"Así serán las carreteras y señales del futuro", explica Pietro Manzoni, investigador del Grupo de Redes de Computadores del Departamento DISCA de la Universitat Politècnica de València, según recoge EFE.
"Aunque predecir el futuro siempre es arriesgado, podemos imaginar que, en unos cinco años, las señales de tránsito se comunicarán directamente con el conductor a través de unidades de a bordo y dispositivos móviles". Reconoce el analista de sistemas.
Esta comunicación será bidireccional entre vehículos y señales, el sistema permite enviar la ubicación del coche y el mismo podrá comunicar al resto de vehículos la información de dicha señal, la dirección donde se aplica o la densidad de conducción..
De esta manera, este sistema en comparación con las señales de tráfico de información fija, salvará situaciones como condiciones de baja visibilidad que evitan a los conductores detectar la señal. Por ejemplo, en zonas de niebla espesa: esta tecnología podría programar una alerta y avisar al conductor de la existencia de la señal.
Asimismo, esta red de señales inteligentes sería capaz de adecuarse a la situación de puntos específicos. Por ejemplo, en el horario de salida y entrada de los centros educativos, un ceda al paso podría mutar a un stop o se podría modificar la velocidad máxima en dichas franjas horarias de alta densidad peatonal y vehicular.
Por último, este sistema también variaría en función del volumen del tráfico o de las condiciones del clima: lluvia, nieve o la mencionada niebla.