Actualmente los principales retos que se plantean para este tipo de vehículos son la duración de las baterías, la necesidad de una normativa específica que regule su utilización y la seguridad.
Hasta la fecha todos los automóviles voladores conocidos se basan en la tecnología empleada en los drones pero a mayor escala.
Una de las claves es el despegue vertical, similar al que realizan los helicópteros, pero con la ventaja de un menor mantenimiento, ausencia de ruido y facilidad para dirigirlos.
Además de Japón, otro país que mostró su interés por los automóviles voladores fue, Estados Unidos, con Uber Air, como empresa destacada que planea vuelos de demostración en 2020 y operaciones comerciales en 2023.