Uno es que el ID.3 es el primer integrante de la nueva familia de vehículos libre de emisiones de Volkswagen y, el encargado de estrenar la nueva Plataforma Modular de Propulsión Eléctrica (MEB) creada por el grupo para los automóviles con este tipo de tecnología, que también usará Ford.
El otro gran motivo es que con la salida de fábrica de la primera unidad del compacto eléctrico, se pone en el foco mediático a la planta de Zwickau, que jugará un papel determinante en el viraje hacia la electrificación del Grupo. Allí trabajan 1.600 robots que desarrollan labores de ensamblaje
Está previsto que esta fábrica de salida a cerca de 100.000 coches eléctricos el próximo año y, a partir de 2021, no más de 330.000 ejemplares saldrán de la línea de montaje cada año (150 al día), convirtiéndose en pionera de la transformación de la red de producción global de Volkswagen.
"El ID.3 realizará una importante contribución a la penetración de la movilidad eléctrica. Hace que la movilidad individual limpia sea accesible para millones de personas y supone un hito para nuestra compañía en el proceso de alcanzar la neutralidad en carbono en 2050”, explicó Herbert Diess durante la ceremonia en Zwickau.
Volkswagen tiene claro que el coche eléctrico pone en el mercado modelos a un precio competitivo y eso es lo que busca con el ID.3, que ofrece una versión básica por menos de 30.000 euros, 10.000 euros más económica que la variante de lanzamiento, el ID.3 First Edition,
El ID.3 estará disponible con tres opciones de batería. En la variante básica es de 45 kWh y promete una autonomía de 330 kilómetros (según ciclo WLTP), pero también se ofertará otra con una batería de 58 kWh, que permite recorrer hasta 420 km entre cargas, y una tercera con una pila de 77 kWh y un rango de 550 kilómetros.
Además, a través de la función de carga rápida, es posible cargar el ID.3 lo suficiente para obtener 290 kilómetros en 30 minutos, utilizando una salida de carga de 100 kW.