Sin embargo, más fuertes son los factores medioambientales y la escalada de los vehículos eléctricos, cuyo número aún es muy reducido pero con tendencia positiva. Entre las causas de este aumento se encuentra la normativa cada vez más estricta sobre emisiones contaminantes.
En 2021 entrarán en vigor en Europa las nuevas normas sobre emisiones de dióxido de carbono: No se permitirá a las marcas emitir de media más de 95 gramos de CO2 por kilómetro. Si incumplen el tope, las empresas se arriesgarán a una sanción de 95 euros por cada coche y gramo que exceda esa restricción.
A modo de referencia, el nivel promedio de emisiones de los vehículos nuevos que se vendieron en 2017 era de 118,5 gramos de CO2 por kilómetro. Para cada fabricante puede llegar a suponer una sanción de entre 2.103 y 11.198 millones de euros.
Las marcas, entonces, se ven forzadas a apostar a los vehículos eléctricos no contaminantes. “Los fabricantes vamos a necesitar muchos coches de cero gramos por kilómetro. Veremos un florecer de motorizaciones alternativas porque cada kilómetro cuenta”, dijo De Meo.
“Entrará en vigor la normativa europea de emisiones con el límite de 95 gramos de CO2 de promedio. Con las multas que van aparejadas de 95 euros por gramo que lo supere respecto a la media de las emisiones, por coche vendido, el cliente se va a ver enfrentado a un dilema. O compra coches que cumplan con la normativa, lo que va a implicar que sean modelos con una tecnología que tiene un coste, cara (híbridos, enchufables, eléctricos…) o coches con una tecnología convencional, que va a tener que soportar el pago de la multa. De una manera u otra va a tener que pagar más. Salvo que los fabricantes asuman sobre sus espaldas el pago de las multas, cosa que no parece probable al medio plazo, ya que son multas considerables”, dijo al respecto José María Terol.
Con respecto al precio de los eléctricos, hay quienes dicen que también va a crecer. Si bien actualmente hay algunos con precios competitivos, el costo de la producción de baterías de litio es alto.
BMW ha explicado ya que el coste y escasez del cobalto dificultan que su precio pueda reducirse. “Los coches eléctricos serán siempre más caros que sus equivalentes con motor término. No hay economía de escala”, dijo la marca.
“El litio es caro porque hay mucha demanda, pero los procesos de extracción y utilización están cambiando y de momento todavía tenemos una ventana de dos años antes de que la producción de baterías para coches eléctricos se dispare”, abunda el presidente del consejo de administración de Volkswagen Group, Herbert Diess. Sin embargo, "la recarga es más barata, los costes de operación, el mantenimiento, incluso el aparcamiento es más barato".
Sin embargo, no todos están de acuerdo. Por ejemplo, la web Bloomberg Energy publicó un estudio que vaticina que en 2022 los precios de los vehículos eléctricos serán similares a los de combustión. El cálculo rebaja en cuatro años otra estimación similar realizada por la misma web, que para trazarlo se basa en una previsión crucial: el progresivo abaratamiento del proceso productivo de las baterías.
Según los datos que maneja Bloomberg Energy, en 2015 fabricar una batería costaba el 57% del coste total de venta al público. El año pasado el porcentaje había descendido ya al 33% y en 2025 se estima que la batería supondrá solo el 20%.
Desde Anfac, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, apuntan también a una más que previsible subida de precios, aunque confían en la capacidad de la ley de oferta y demanda para mitigarla. “Es cierto que las nuevas tecnologías introducen costes extra en los vehículos, pero el mercado termina regulando estos factores”, anotan.
“Habrá cierto tipo de vehículos que dejen de ser competitivos para determinados usos, como los coches pequeños con tecnología diésel, que pueden encarecerse demasiado con los nuevos filtros anticontaminación, por ejemplo, por lo que serán sustituidos. Pero hay vehículos que, a día de hoy, tienen un precio más alto por cuestiones tecnológicas, como los eléctricos. En el momento en que crezca la demanda se pondrán en funcionamiento más economías de escala y sinergias que ayudarán a su competitividad”, razona la asociación de fabricantes.