Si embargo, lejos de la zona, el problema desaparecía. Se pensó que la fuente del problema era el Centro de Investigación Glenn de la NASA o el Aeropuerto Internacional de Cleveland Hopkins.
Técnicos de varias compañías de cable e inspectores de la eléctrica local acudieron para investigar qué estaba ocurriendo.
El primer paso fue cortar la luz en los lugares donde se detectó una lectura más fuerte de frecuencias de radio interferentes, pero la misteriosa señal seguía ahí.
El tiempo pasó. Días más tarde desde la concejalía de la ciudad se comunicó la fuente del problema: Un ingenioso residente local y aficionado a la electrónica había desarrollado un dispositivo equipado con una batería para alertarlo si alguien entraba por la parte de arriba de la casa mientras él trabajaba en el sótano.El problema residía en la potente señal que emitía. Era capaz de bloquear cualquier instrumento a su paso.
Así, con una frecuencia más fuerte, se inhabilitan los canales de los que disponen los mandos, que a su vez constan de códigos algorítmicos que van cambiando y que les permiten crear millones de combinaciones diferentes que solo pueden detectar sus propios receptores.
Si la frecuencia de trabajo emisor-receptor se ve invadida por otra más fuerte, como la de este tenaz vecino, el problema está asegurado.
Según publica el medio Español, Motor Pasión, en Estados Unidos existe un control muy férreo sobre las emisiones electromagnéticas, que deben cumplir con lo establecido en las normas de la FCC, la Comisión Federal de Comunicaciones. Aparentemente, este hombre no actuó con ese cuidado, aunque se concluyó que actuó sin malas intenciones.