Es cierto que la aplicación se ha gastado una buena cifra en publicidad... pero con la publicidad no es suficiente. Candy Crush Saga es el juego más adictivo del momento y su popularidad viene sobre todo del boca a boca, o mejor dicho, a través de invasivos anuncios generalmente no solicitados de Facebook.
El modelo de juego de Candy Crush Saga es casi exactamente el mismo que el de Bejeweled, clásico juego de arcade. Hay que mover las piezas de sitio para conseguir filas o columnas de tres piezas iguales, que suman puntos y desaparecen. Fácil, ¿no?
La única diferencia es que en Bejeweled las piezas son joyas y, en Candy Crush Saga, son caramelos.
Pero antes de que podamos aburrirnos con esta mecánica de juego tan básica, Candy Crush Saga empieza a complicarnos las cosas. Aparece el modo puzzle, en el que hay que encontrar una combinación de movimientos para eliminar todas las piezas del tablero. Luego el juego nos pide combinaciones especiales, o llegar a una determinada puntuación para subir de nivel.
Descargarse Candy Crush Saga es gratis, pero una vez dentro del juego podemos comprar mejoras. Los puntos, que nos permiten comprar habilidades especiales dentro del juego, se pueden conseguir jugando, pero también se puede pagar por ellos.
Al contrario que en otros juegos, la versión gratuita es completa. Todas las funciones se pueden conseguir invirtiendo horas de juego. La única ventaja que ofrece pagar es jugar más rápido.
En la versión de Facebook también se pueden conseguir puntos invitando a amigos. Por eso Facebook está inundado de invitaciones a jugar Candy Crush Saga. Es una estrategia genial par el crecimiento del juego... aunque puede ser un poco pesado para los usuarios de Facebook.
¿Sobrevivirá en bolsa?
El antecedente más cercano a Candy Crush Saga es Zynga, la creadora de juegos sociales como Farmville. Y de momento las cosas no le van bien. Desde que salió a bolsa en 2011 sus acciones han caído un 70%.
La empresa está ahora de capa caída. No ha sabido adaptar el éxito de los juegos en Facebook al móvil.
Tal vez esta historia ha asustado a Rovio, creadora de Angry Birds. La responsable del juego de los pájaros se resiste a entrar en bolsa pese al interés que han mostrado ya varias empresas.
De momento King cree en su proyecto Candy Crush Saga y ya ha conversado con varios bancos americanos. Habrá que ver si consiguen el éxito y nos ayudan a olvidar el desastre de Zynga.