El nombre "Luna de fresa" proviene de los algonquinos, un conjunto de pueblos nativos que actualmente viven en la región central y oriental de Canadá y nororiental de Estados Unidos de América. El nombre refiere a la temporada de recoger frutillas (no al color de la Luna).
Muchas tribus nativas americanas tradicionalmente contaban el tiempo observando las estaciones y los meses lunares, explica el sitio Eastern Trail Alliance.
Existían grandes variaciones entre cada tribu sobre la forma de contar, sin embargo: para algunas tribus, el año contenía 4 estaciones y comenzaba en una estación específica, tal como la primavera o el otoño; otras contaban 5 estaciones al año; algunas tribus definían el año a través de 12 lunas, otras le asignaban 13; algunas tribus que utilizaban el calendario lunar agregaban una luna extra cada tantos años, para mantener la sincronicidad con las estaciones.
Cada tribu que nombraba las lunas llenas (y/o los meses lunares) utilizaba sus propias referencias. Algunos utilizaban 12 nombres por año mientras que otros utilizaban 5, 6, 7 o o incluso los nombres podían cambar de año en año. El nombre utilizado por una tribu para llamar a una luna llena podía diferir del usado por otra tribu en el mismo período, o podía ser el mismo nombre pero representar un período de tiempo diferente. Los nombres en sí solían ser descripciones de actividades/eventos particulares que usualmente ocurrían durante ese tiempo en su locación.
Cuando llegaron los colonizadores a América, explica el sitio, adoptaron algunos de los nombres de las lunas llenas que utilizaban los nativos americanos y los insertaron en sus propios sistemas de calendarios (principalmente, el juliano ,y luego el gregoriano). De allí que la luna llena de junio recibió el nombre de Luna de fresa.