Los científicos que trabajan en una vacuna o cura habían dicho previamente a Los Angeles Times -el diario que recogió el trabajo de los investigadores de Nueva México-, que sus evidencias iniciales mostraban que el virus es estable y no muta como el de la influenza, que necesita de una vacuna cada año. El paper de los investigadores, de ser comprobado, pondría patas arriba esa presunción.
La mutación identificada en el trabajo involucra a las espigas del coronavirus, esa especie de picos que sobresalen de su superficie y que le permiten adherirse a las células respiratorias humanas. Los autores del estudio dijeron sentir "una necesidad urgente de dar un aviso temprano" a quienes desarrollan remedios y vacunas, para que no resulten inefectivas frente a la cepa mutada.
Según el paper, la nueva cepa infectó a la gente mucho más rápido que la cepa que salió de Wuhan, y a las semanas era la única cepa prevalente en algunas naciones. Su preeminencia por sobre las otras cepas sugiere que es más contagiosa que el resto, aunque aún no está claro por qué.
El artículo científico se basó en el análisis computacional de más de 6000 secuencias de coronavirus alrededor del mundo, recogidas por la Iniciativa Global para Compartir Todos los Datos sobre la Influenza, una organización público-privada alemana.
El equipo de Los Alamos, asistido por científicos de la Universidad Duke y la Universidad de Sheffield, en Inglaterra, identificó 14 mutaciones. Esas mutaciones ocurrieron en casi 30.000 par de bases de ácido ribonucleico (ARN) que componen el genoma del coronavirus.
Los autores del informe se concentraron en una mutación llamada D614G, que es responsable por el cambio en las espigas del virus.
"El equipo notó que las muestras de la cepa original en Wuhan, China, a veces llevaban una cierta mutación en la proteína espiga, llamada D614. A comienzos de febrero, sin embargo, otra forma de la mutación, llamada G614 (o D614G), empezó a aparecer. Y en casi todas las regiones, empezando por Europa, el equipo vio un patrón similar en sus estudios de muestras: la versión D614G del virus aparecía y rápidamente suplantaba la versión D614, a veces en cuestión de semanas", explica el portal Gizmodo.
La rápida propagación de esta versión del virus, según los autores, demuestra la emergencia de una forma más trasmisible del SARS-CoV-2.
Los investigadores indicaron que esta evolución no implica una mayor mortalidad.
Pero varios especialistas cuestionaron los hallazgos. Entre ellos, Angela Rasmussen, viróloga de la Universidad de Columbia: "No hicieron un solo experimento, y todo esto es conjetura. No hay indicación de que esta mutación haga al virus más transmisible, y no han hecho nada por demostrar que esta mutación es significativa a nivel funcional."