En un contexto global de escases de vacunas, el gobierno de Mongolia promete a sus ciudadanos un "verano sin covid" e inmuniza a los suyos al ritmo de naciones ricas.
Rusia le vendió un millón de Sputnik V y China le proporcionó cuatro millones de dosis de vacuna, cuyo último envío llegó esta semana.
El Sars-coV-2 se mantuvo controlado durante casi todo el 2020 y los funcionarios se jactaban de no reportar casos locales. Sin embargo, en noviembre comenzó a subir la curva y, dos meses después, una crisis política llegó a provocar la renuncia del primer ministro.
Actualmente, los contagios están decreciendo con un promedio de 521 nuevos casos por día, lo que representa un 43% del pico reportado el 23 de abril, de acuerdo al rastreador de Reuters.
Ha habido 50.099 contagios y 227 muertes relacionadas con el coronavirus desde que comenzó la pandemia.
Escenario de disputa
A principios de febrero, Mongolia autorizó la Sputnik V y, a los tres días, China le donó 300 mil dosis.
En marzo, llegó a un acuerdo con el Instituto de Investigación Gamaleya de Rusia por un millón de dosis y a los días compró 330 mil dosis de Sinopharm.
Según relata The New York Times (NYT), “con cada avance de Rusia, las negociaciones se movieron más rápidamente con China”. Mongolia ha sido un escenario de disputa entre China y Rusia, y la diplomacia de vacunas lo ha dejado en evidencia.
A pesar que muchos mongoles han expresado su preferencia por la fórmula rusa, Mongolia depende económicamente de China. De hecho, el carbón que le vende representa casi una cuarta parte de su crecimiento económico.
Hasta ahora, solo ha recibido 60 mil de Sputnik V debido a retrasos en la fabricación y a la creciente demanda internacional. En paralelo, Mongolia firmó compromisos con Oxford/AstraZeneca y Pfizer/BioNTech, aunque en menor medida.
La vacuna china representa actualmente el principal suministro de fórmulas anti Covid.
Los términos de los contratos y los precios de Sinopharm y Sputnik no se hicieron públicos. Ni los productores de las fórmulas, ni las embajadas en Mongolia respondieron a las solicitudes de comentarios del NYT.