
La fase 2 de la vacuna de Medicago y GlaxoSmithKline (GSK) concluyó con éxito y ahora avanza reclutando voluntarios para la siguiente etapa. Será la primera fórmula para COVID-19 de origen vegetal en combinación con un adyuvante.
Medicago es una biofarmacéutica cuyas oficinas principales se ubican en la ciudad de Quebec, Canadá. Por su parte, la farmacéutica GSK tiene sede en Reino Unido.
La vacuna utiliza una tecnología inédita en la lucha contra el coronavirus, ya que se produce en la Nicotiana benthamiana, una planta cuyas células funcionan como reactores.
La naturaleza de este vegetal permite “fabricar” partículas similares al Sars-coV-2 (VLPs) que tienen la capacidad de imitar las proteínas de pico del coronavirus. De esta forma, las personas inmunizadas evitarían una infección grave en caso de entrar en contacto con el patógeno.
A su vez, es potenciada con un adyuvante, una sustancia desarrollada por GSK que actúa como refuerzo de la inyección.
Una de las mayores ventajas de esta tecnología es que permite producir grandes cantidades de vacunas en menos tiempo. La compañía prevé tener los resultados a fines de este año.
La fórmula de Medicago recibió la aprobación de las autoridades regulatorias de Canadá y de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) estadounidense para avanzar con la aplicación de la primera dosis en adultos para Fase 3. La segunda se administra a los 21 días. El mismo esquema se llevará a cabo en otros 8 países, incluida la Argentina.
Con el permiso de la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT), ya se publicó la convocatoria a quienes quieran participar de los estudios.
“Las pruebas a nivel local abarcaran a 5 mil voluntarios distribuidos en 6 centros”, informó el centro porteño Mautalen Salud e Investigación, que ya abrió las inscripciones en su sitio web.