“El cáncer de mama no es sólo una enfermedad, sino diez enfermedades distintas, realmente diferentes entre sí desde un punto de vista clínico y biológico, ya que en ellas intervienen distintos genes. Esto supone una perspectiva completamente nueva de mirar al cáncer”, explicó el investigador principal del estudio, el portugués Carlos Caldas, de la Universidad de Cambridge.
Además, los investigadores hallaron varias docenas de genes involucrados en el cáncer de mama desconocidos hasta ahora, que podrían servir como diana para nuevas terapias en el futuro.
“Pudimos identificar genes que eran muy abundantes en un tipo de tumor, pero que estaban prácticamente ausentes en otros tipos”, añadió Caldas.
En su opinión, el hallazgo sobre estos genes y de las clases de tumores en las que están involucrados servirá para elaborar tratamientos personalizados —consistentes en evaluar factores como la información genética, los antecedentes familiares y la historia clínica del paciente— para cada tipo de cáncer de mama.
Sólo en uno de los diez subtipos identificados, los científicos hallaron una presencia significativa de un gen hereditario, denominado BRIC1, que predispone al cáncer de mama.
Además, entre los diez subtipos descubiertos, uno desconocido hasta ahora llama la atención de los investigadores, ya que todos los indicios apuntan a que el sistema inmune es capaz de reconocer la presencia de la enfermedad y trata de combatirla.
“En este caso observamos una actividad interesante de los linfocitos, lo que sugiere que el sistema inmune probablemente reconoce estos tumores y reacciona contra ellos”, detalló el investigador.
“Si pudiéramos averiguar por qué en estos tumores el sistema inmune se activa, podríamos intentar hallar formas por las que estimularlo para combatir otros cáncer de mama”, afirmó Caldas.
Hasta ahora, las investigaciones de este tipo de cáncer se encontraban en un estado muy inicial.