Aunque el estudio –publicado en American Journal of Obstetrics & Gynecology– no puede explicar todas los potenciales factores que hay detrás de esta diferencia, una posible explicación podría ser el alivio del dolor que proporciona la epidural, que se utiliza mucho más ahora que hace 50 años. La epidural ralentiza entre 40 y 90 minutos el parto.
Los resultados se basan en dos estudios gubernamentales realizados en dos décadas distintas: uno desarrollado entre 1959 y 1966, con 39.500 mujeres que dieron a luz a sus bebés no prematuros, y otro entre 2002 y 2008 con más de 98.000 mujeres que tuvieron a sus bebés no prematuros. Todas tuvieron partos espontáneos.
Al observar la duración del parto, las primerizas que dieron a luz en los años más recientes solían emplear 2,6 horas más en la primera etapa del parto, en comparación con aquellas que tuvieron sus bebés en 1960. La diferencia cayó hasta las dos horas en mujeres que habían dado a luz antes.
El 55% de las mujeres actuales recibía la epidural, en comparación con sólo el 4% de las mujeres de hace 50 años. El 20% tuvo cesáreas, en comparación con el 3% de 1960, mientras que el 31% recibió oxitocina (que estimula las contracciones) frente al 12% de las madres que tuvieron a sus hijos 50 años antes.
Según el estudio, aunque se desconozcan todas las razones de estos cambios, los médicos deberían redefinir lo que se conoce como parto "normal", un concepto basado en lo que era normal para las mujeres de hace medio siglo.