Un portavoz de Coca-cola en España declaró que el producto no es un ingrediente, sino que es "un residuo que se produce en el proceso de caramelización". Y que no se encuentra solo en las bebidas. "Hay más en una tostada", dice, o en muchos alimentos que se tuestan o se someten al fuego."De hecho, está considerado un 2B en la lista de cancerígenos de la OMS", lo que implica que es solo un "posible" carcinogénico, indica el portavoz.
Según los cálculos de la compañía, para que una persona sufriera el mismo efecto que se vio en el ensayo en ratas tendría que tomar unas 18.000 latas de bebida al día durante un largo periodo de tiempo.
"Lo que sucede es que la legislación en California obliga a indicar su presencia en la etiqueta independientemente de su cantidad y riesgo", afirma el portavoz, y, antes que eso, la compañía está revisando el proceso de fabricación para evitar que aparezca el residuo.
Hay antecedentes. Eel hallazgo de acrilamidas en las papas fritas por investigadores suecos en 2002. Al igual que el 4-MEI, se trata de u producto que se produce durante la combustión (en este caso, al freír), y que causó gran alarma hasta que se determinó que la cantidad presente en los alimentos estaba por debajo del nivel de riesgo.