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El parlamento británico aprobó el proyecto de ley por 330 a favor y 275 en contra.
“Con nuestro actual derecho penal, la única opción para la mayoría de los enfermos terminales, si se enfrentan a una muerte agónica, es entre el sufrimiento, Suiza o el suicidio”.
“La trágica verdad es que, por excelentes que sean los cuidados paliativos, no pueden evitar algunos tipos de sufrimiento, como los vómitos fecales, por ejemplo, o la asfixia hasta la muerte, o una agonía profundamente arraigada”.
Los detractores del proyecto sostuvieron que el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) no está apto para ofrecer y gestionar muertes asistidas.
La ley sobre eutanasia voluntaria aprobada en UK no va al extremo como otras naciones que permiten la muerte asistida en casos de sufrimiento, no solo para enfermos terminales. Además, la legislación británica incluye salvaguardias estrictas con penas de prisión hasta 14 años para quien induzcan a otra persona a tomar esta difícil decisión de modo coercitivo o fraudulento
Hasta ayer, se consideraba un delito ayudar a alguien a morir en Inglaterra y Gales, castigado con hasta 14 años de cárcel.
Muerte asistida en el mundo
Así, Gran Bretaña se une a un pequeño grupo de países que permiten algún tipo de muerte asistida, al igual que los estados de USA de Oregon, Washington y California.
Las leyes y las condiciones varían en cada uno de ellos: Países bajos, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Suiza, Colombia, España, Nueva Zelanda, Australia, Portugal, Alemania, Italia.
La eutanasia o muerte asistida es considerada como el derecho a acabar con la vida de uno mismo con dignidad para terminar con el sufrimiento incurable.
Un tema delicado que, sin dudas, genera debate al considerar que la víctima, sufriente de una enfermedad terminal, clama por la muerte como símbolo de paz y de control para recuperarlo, aunque no lo conocerá, pero que alguna vez gozó. Los defensores de la práctica aluden que la paz es poner fin al sufrimiento a personas con dolores insoportables o que experimentaron una perdida total de calidad de vida.
La opinión pública, sometida muchas veces al influjo de valores cristianos, contribuyó a considerar al tema como un tabú, situación que paralizó la discusión del mismo. La Iglesia, por ejemplo, naturalmente califica a la eutanasia como la “cultura del descarte y la muerte”. Pero los legisladores últimamente han desafiado esa postura religiosa e intentado abordar el tema.
En Argentina, la eutanasia voluntaria y el suicidio asistido no están autorizados por ninguna norma. Sin embargo, se permite la eutanasia pasiva, conocida como "muerte digna". Es decir, el paciente en el país tiene la opción de rechazar tratamientos médicos de los que depende su vida, pero está vedado que un médico ayude a una persona a morir.
El articulo 11 de la ley 26.529 detalla: “Toda persona capaz mayor de edad puede disponer directivas anticipadas sobre su salud, pudiendo consentir o rechazar determinados tratamientos médicos, preventivos o paliativos, y decisiones relativas a su salud. Las directivas deberán ser aceptadas por el médico a cargo, salvo las que impliquen desarrollar prácticas eutanásicas, las que se tendrán como inexistentes”.
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