La investigación involucró a 567 participantes cuyo corazón dejó de latir mientras estaban hospitalizados y que recibieron RCP entre mayo de 2017 y marzo de 2020 en Estados Unidos y Reino Unido.
A pesar del tratamiento inmediato, menos del 10% se recuperó lo suficiente como para ser dado de alta.
Por otro lado, para el trabajo también se realizaron pruebas de actividad cerebral oculta. De hecho, descubrieron picos de actividad cerebral, incluidas las llamadas ondas gamma, delta, theta, alfa y beta hasta una hora después del RCP.
Algunas de estas ondas cerebrales normalmente ocurren cuando las personas están conscientes y realizan funciones mentales superiores, como pensar, recuperar la memoria y la percepción consciente.
Según los investigadores, aunque los estudios hasta la fecha no probaron de manera absoluta las experiencias cercanas a la muerte, tampoco las negaron. En efecto, Parnia dice que se necesita más investigación para definir con mayor precisión los biomarcadores y para monitorear el impacto psicológico del RCP.
El trabajo se presentó en un simposio de ciencia de la reanimación que forma parte de las Sesiones Científicas 2022 de la Asociación Estadounidense del Corazón del 6 de noviembre.
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