Barcelona llegará a 34 ºC el miércoles, aunque la humedad puede elevar la sensación térmica hasta los 39 ºC. El jueves aparecerán las primeras precipitaciones y desde el viernes aumentará considerablemente la probabilidad de lluvia. Las máximas se mantendrán alrededor de los 29 o 30 ºC durante el fin de semana, con noches que difícilmente bajarán de 23 o 24 ºC.
Valencia vivirá el cambio más brusco. La capital pasará de los 33 ºC de este martes a una máxima prevista de 43 ºC el miércoles, antes de caer a 36 ºC el jueves y 30 ºC entre viernes y sábado. El domingo podría registrar 28 ºC y lluvias. En otros puntos de la Comunidad Valenciana, especialmente en el litoral norte de Alicante, AEMET advierte que el mercurio puede alcanzar los 44 ºC.
Málaga no recibirá el mismo alivio. Después de llegar a 36 ºC el miércoles, mantendrá máximas de entre 33 y 34 ºC durante el resto de la semana y el fin de semana, con cielos mayormente despejados entre viernes y sábado. Bilbao recorrerá el camino contrario, con 29 ºC hasta el miércoles, lluvias prácticamente continuas desde el jueves y máximas de solamente 21 ºC el sábado y 20 ºC el domingo.
Europa occidental rompe récords antes de terminar el verano
El episodio que ahora mantiene en alerta a España forma parte de una secuencia mucho mayor. Europa occidental registró entre junio y julio el período más caluroso de su historia, con una temperatura media de 21,62 ºC. El valor quedó 2,79 grados por encima del promedio de 1991-2020 y superó el anterior récord establecido en 2022, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus.
El calor había comenzado incluso antes del verano meteorológico. Durante la segunda mitad de mayo, el oeste de Francia, Inglaterra y Gales soportó temperaturas medias diarias que llegaron a situarse más de 10 grados por encima de lo habitual. Junio terminó como el más cálido jamás registrado en Europa occidental, con una media de 20,74 ºC y una anomalía superior a los tres grados. Si se toma todo el continente, fue el segundo junio más caluroso desde que existen mediciones comparables.
El calor extremo coincide con el pico de la temporada turística en España y obliga a modificar horarios, excursiones y jornadas de playa.
FOTO: JOSE JORDAN / AFP
Julio mostró una Europa partida en dos. El este y Escandinavia registraron valores más bajos, pero Francia, España, Inglaterra, Suiza y el oeste de Italia volvieron a quedar entre tres y cinco grados por encima del promedio. Esa diferencia explica que el mes ocupara solamente el undécimo lugar en el conjunto europeo, aunque el oeste encadenó su tercera y cuarta ola de calor desde mayo. Al mismo tiempo, la temperatura superficial de los océanos fuera de las regiones polares alcanzó un récord para julio, con 20,96 ºC, y alimentó fuertes olas de calor marinas en el Atlántico y el Mediterráneo.
Las consecuencias ya desbordan los termómetros. La Organización Meteorológica Mundial advirtió sobre daños en cultivos, caída de los niveles de los ríos, problemas en el transporte y la producción energética, además de un riesgo creciente de incendios. Francia calcula que las sucesivas olas de calor podrían costarle entre 10.000 y 15.000 millones de euros y más de 40.000 personas sufrieron restricciones o dificultades de abastecimiento de agua. La bajada prevista para España hacia el final de la semana ofrecerá una pausa, pero no modifica el balance de un verano que ya dejó cifras excepcionales en buena parte de Europa.
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