"Si está perdiendo peso y no está tratando de perder peso haciendo cambios en su rutina de ejercicio o dieta, las personas deben consultar a su médico para considerar las posibles causas", dijo el investigador principal Brian Wolpin, MD, MPH, Director del Servicio Gastrointestinal del Centro Oncológico de Dana-Farber y Director del Centro Familiar Hale para la Investigación del Cáncer de Páncreas, apunta Medical Xpress.
"Hay muchas condiciones que pueden resultar en una pérdida de peso inesperada. Su médico puede determinar si hay algo que necesita evaluación", agregó.
¿Qué tipo de cáncer provoca pérdida de peso?
Específicamente, entre los participantes del estudio, la pérdida de peso reciente se asoció con una probabilidad mayor de padecer cáncer del tractor gastrointestinal superior, esto incluye cáncer de esófago, estómago, hígado, vías biliares y páncreas.
En el mismo grupo, también hubo mayor riesgo de cáncer hematológico, que incluye cáncer no Hodgkin, linfoma, mieloma múltiple y leucemia. Lo mismo con el cáncer colorrectal y cáncer de pulmón.
No se encontró relación alguna entre la pérdida de peso reciente y un mayor riesgo de cáncer de mama, cáncer genitourinario, cáncer cerebral o melanoma.
"La pérdida de peso inesperada puede deberse al cáncer o a muchas otras afecciones", dijo Wolpin.
"A veces la pérdida de peso se debe a más ejercicio o a una dieta más saludable, y esto puede ser beneficioso para la salud de las personas. Sin embargo, cuando un paciente experimenta una pérdida de peso involuntaria que no se debe a comportamientos más saludables, es apropiado consultar a su médico de atención primaria, para que pueda determinar si es necesaria una evaluación adicional para otras causas de pérdida de peso, incluido el cáncer", insistió.
Síntoma de alerta de cáncer
En el estudio participaron 157.474 personas. Los investigadores querían determinar las tasas de diagnósticos de cáncer posteriores durante 12 meses entre profesionales de la salud con pérdida de peso durante los 2 años anteriores en comparación con aquellos sin pérdida de peso reciente.
Para ello, el cambio de peso reciente se calculó a partir de los pesos de los participantes que se informaron cada dos años.
Durante los 12 meses posteriores al cambio de peso informado, hubo más casos de cáncer entre los participantes con una pérdida de peso reciente, en comparación con aquellos sin cambios de peso recientes.
Asimismo, entre los participantes clasificados con baja intencionalidad para la pérdida de peso, hubo más casos de cáncer en comparación con aquellos sin cambios de peso reciente.
Tomando en cuenta los resultados, los investigadores llegaron a la conclusión de que, los participantes "con pérdida de peso en los 2 años anteriores tuvieron un riesgo significativamente mayor de cáncer durante los 12 meses siguientes en comparación con aquellos sin pérdida de peso reciente".
"El cáncer del tracto gastrointestinal superior fue particularmente común entre los participantes con pérdida de peso reciente en comparación con aquellos sin pérdida de peso reciente", añadieron.
Qiaoli Wang, MD, Ph.D., investigador de Dana-Farber y primer autor del trabajo, dijo: "Queríamos diferenciar la pérdida de peso saludable de la pérdida de peso no saludable".
"La pérdida de peso saludable puede deberse a cambios en la dieta o a un mayor ejercicio. Pero la pérdida de peso no saludable que ocurre inesperadamente puede deberse a un cáncer subyacente".
Los resultados del estudio no son menores, considerando que la pérdida de peso involuntaria podría ser un signo de un cáncer en desarrollo y podría ayudar a un diagnóstico temprano.
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