Fuga de laboratorio o salto natural
Ya sea que el SARS-CoV-2 salte a los humanos por un accidente de laboratorio o una infección natural desde los animales, es probable que algún pariente cercano del virus todavía circule en un huésped no identificado.
Los murciélagos albergan a sus parientes más cercanos, pero esos virus difieren tanto del SARS-CoV-2 que muchos investigadores sospechan que se trata de una especie adicional, o tal vez varias, que sirvieron como paradas en el camino hacia un virus adaptado a los humanos.
Hace meses los científicos buscan estos eslabones en la cadena viral.
La cadena probablemente comienza con Rhinolophus, o murciélagos de herradura, que están infectados con una enorme cantidad de coronavirus y están muy extendidos en Asia.
Uno de los virus en los que se centró particularmente la atención es el RaTG13, encontrado en 2013 en un murciélago R. affinis en una mina de la provincia china de Yunnan por científicos del Instituto de Virología de Wuhan.
RaTG13 está más cerca del SARS-CoV-2 que cualquier otro virus encontrado hasta la fecha, pero las diferencias en sus secuencias genéticas sugieren que los separan por décadas de evolución viral.
En la misma mina, se descubrió en 2015 ocho primos cercanos de RaTG13, uno en R. affinis y siete en R. Stheno.
En un artículo publicado en agosto, biólogos describieron dos virus que están más cerca del SARS-CoV-2 en varios genes, aunque no en todos: se encontraron en especies de murciélagos (R. malayanus y R. Pusillus) en otras partes de Yunnan.
Los investigadores siguen regresando a Yunnan por una razón, dice el artículo de Science.
De hecho, el equipo del Instituto de Wuhan había encontrado coronavirus de murciélago en más de una docena de provincias chinas, pero solo los de Yunnan podían unirse al famoso receptor humano del virus (enzima convertidora de angiotensina 2 - ACE2).
Este nexo es el que permite que, tanto el SARS- CoV-2 como el SARS-CoV que causó el brote de síndrome respiratorio agudo severo en 2003, puedan infectar a humanos.
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Parientes del coronavirus que causa la COVID-19 encontrados en China y alrededores, restan sustento a la teoría del origen del virus en una fuga de laboratorio.
Murciélagos y pangolines
Los científicos siguen centrando su atención en los pangolines. Los estudios han encontrado parientes del SARS-CoV-2 en estos mamíferos que comen hormigas, atesorados en la medicina tradicional china por sus escamas. Como resultado son traficados y están en peligro de extinción.
Los pangolines utilizados en las costumbres chinas tienen virus que han mostrado hasta un 92,4% de similitud con el SARS-CoV-2, y se destacan por una peculiaridad: sus proteínas de superficie viral tienen una sección, el dominio de unión al receptor, que se adhiere fuertemente a los receptores ACE2 humanos.
No está claro si los pangolines se infectaron en la naturaleza o por otros animales traficados con ellos. Un coronavirus de murciélago podría haberse propagado a los pangolines y mutado para hacerse más adecuado para el humano.
Aquí entra una amplia gama de especies, desde mapaches, visones, cerdos, vacas y gatos que pueden haberse infectado con SARS-CoV-2 y podrían haber sido el huésped que infectó a los humanos.
Ninguno de los estudios hasta la feche pudo descubrir a ciencia cierta el origen del SARS-CoV-2. Los científicos esperan que las sensibilidades políticas disminuyan y les permitan encontrar el eslabón entre murciélagos y humanos para terminar terminar de desmentir la teoría de la fuga de laboratorio.
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El pangolín es un mamífero que come hormigas y es utilizado en la medicina tradicional china.