Tras examinar los datos de las arañas lobo desde 1996 se observó que en la últimos años formaron dos veces nidos, justamente los años en que la nieve se retiraba antes. Los investigadores descubrieron que, a diferencia de sus primas hermanas, solo necesitan 20 días para preparar la siguiente generación. Eso tiene una consecuencia clara: en la medida en que se espera que los veranos largos sean cada vez más habituales, llega la época de oro de las arañas polares.
No pasaría nada si no fuera porque este tipo de insectos artrópodos está en lo alto de la cadena trófica de los invertebrados y no tiene ningún tipo de depredadores naturales en el Ártico. Es decir, la abundancia de arañas rompe el equilibrio ecológico de, al menos, amplias partes de Groenlandia. Es problemático, pero no tanto por la quiebra ecológica del ártico como porque todo está cambiando antes de que los científicos entiendan que pasa.
No quedan muchas opciones después de conocer el dato de la arañas lobo. O la ciencia aumenta sus esfuerzos para entender las dinámicas de la Tierra o muchísimas especies y climas desaparecerán para siempre. Y, como en el caso del "baby boom" de arañas que nadie predijo, las consecuencias nos sorprenderán sin estar preparados.