Se cree que la inmunidad de las células T es esencial para la protección contra la infección por el virus y podría proporcionar una inmunidad a más largo plazo que los anticuerpos.
El resultado reciente registrado en adultos mayores es compatible con los datos publicados en julio, que apuntaban a que la vacuna generó "respuestas inmunes robustas" en un grupo de adultos sanos de entre 18 y 55 años.
Las pruebas de la vacuna habían sido suspendidas en todo el mundo, inclusive en la Argentina, a inicios de mes pasado debido a que un voluntario en un estudio británico se enfermó. Los ensayos clínicos, sin embargo, ya se reactivaron en varios países y la farmacéutica británica dijo que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos le dio la luz verde el viernes para su reanudación en ese país.
A principios de mes, AstraZeneca informó que inició pruebas en un medicamento realizado a partir de dos anticuerpos y que sería efectivo para tratar a personas enfermas por el coronavirus Covid-19.
Los ensayos clínicos de esa vacuna están en la fase 3, la última antes de conocer con exactitud si es segura y si permite proteger a la población de la enfermedad, tras lo cual necesitará el visto bueno de los reguladores antes de procederse a una vacunación masiva.
"La reactogenicidad —la propiedad de una vacuna de ser capaz de producir reacciones adversas comunes— fue menor en los adultos mayores, donde la gravedad de la enfermedad COVID-19 es mayor”, dijo a Reuters un portavoz de AstraZeneca. “Los resultados reúnen un conjunto de pruebas que demuestran la seguridad e inmunogenicidad del AZD1222”, agregó.