Si bien, en las últimas décadas se hicieron llevaron adelante algunos proyectos de nuevos trajes, todos demostraron la complejidad del asunto. Incluso la NASA presentó en 2014 el traje Z2, teóricamente destinado a usarse en la superficie de otro planeta. Este prototipo fue una iniciativa interna, que llegó solo a un estado inicial y que la agencia no parece haber actualizado desde entonces.
Esto genera dudas entre los expertos en astronomía, quienes ven al 2024 como una meta muy cercana para todo los elementos faltantes en el plan.
Por el momento, la NASA no confirmó ningún tipo de acuerdo para desarrollar nuevos trajes espaciales, y esto lleva mucho tiempo. Cuando, en 2007, iniciaron un proyecto para actualizar los trajes con los que los astronautas realizan paseos espaciales, el presupuesto era dude más de US$ 200 millones. En 2017, un informe interno alertó sobre la escacez de trajes antiguos y el desarrollo estaba a años de tener un traje viable.
En este sentido, De León explica que “contener a un ser humano en cualquier cosa es, ya de por sí, muy complejo". Y en el caso de viajar a la Luna necesitan un traje "bastante cómoda y que te permita trabajar" en esa superficie y bajo ciertas condiciones, como la falta de gravedad y la presión.
La tecnología base que existe detrás de los trajes espaciales fue diseñada en 1935 por un español, Emilio Herrera, su prototipo "escafandra estratonáutica" estaba pensado para ser un traje espacial avant-garde. Incluía termómetros, barómetros, sistema de respiración, visera antivaho de 3 cristales e incluso un micrófono.