Y continuó: "El próximo reto es madurar estas células y ayudarlas a que se comuniquen entre ellas, de forma que se contraigan juntas. Hay que enseñar a las células a comportarse adecuadamente. Y después tendremos otro reto, lograr desarrollar un corazón más grande, con más células. Tenemos que descubrir cómo crear suficientes células para producir un corazón humano".
La esperanza del investigador es que, en 10 o 15 años, se utilicen impresoras 3D en los hospitales, "que provean de tejido para los pacientes. Quizás, corazones". El estudio fue publicado en la revista internacional Advanced Science: " Pavimenta el camino hacia la medicina del futuro, en la que los pacientes no tendrán que esperar un trasplante o tomar medicación para evitar su rechazo. Los órganos que se necesiten serán impresos, totalmente personalizados para cada paciente".
El profesor Dvir trabaja en el Laboratorio para Ingeniería del Tejido y Medicina Regenerativa, en la Facultad de Ciencias Vivas George S. Wise, de la Universidad de Tel Aviv, donde investiga, entre otros, estrategias de nanotecnología para la ingeniería de tejido cardíaco grueso y la fabricación de tejidos híbridos.