Un pequeño cometa ocasionó una gran explosión cuando impactó contra el Sol que fue captada por un satélite del Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO) de la NASA y la Agencia Espacial Europea.
El instrumento LASCO C2 de SOHO, un observatorio conjunto de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de la NASA, es capaz de tomar imágenes de la corona solar bloqueando la luz que viene directamente del Sol con un disco.
Utilizando modelos basados en las observaciones realizadas por el observatorio, los científicos calculan que la velocidad de la llamarada solar es de unos 900 kilómetros por segundo, la que suele habitual para una eyección de masa coronal.
En las imágenes, registradas en un video que se subió a YouTube, se observa cómo el cuerpo celeste choca con la estrella y eyecta "masa coronal".
"Con un diámetro de quizás unas pocas decenas de metros, este cometa era claramente demasiado pequeño para sobrevivir al intenso bombardeo de la radiación solar", sostuvo uno de los especialistas del Laboratorio de Investigación Nacal de USA, de acuerdo al sitio Russia Today.
Para el científico el cometa circula en una órbita cercana al Sol, que termina atrayendo a los cuerpos y los evaporiza. "Varios pasan por el Sol y se desintegran todos los días", agrega el sitio SpaceWeather.
Ciclo solar
El Sol ha entrado en un proceso de erupción que enviará miles de millones de toneladas de partículas al espacio y que podrían llegar a la Tierra entre uno y tres días más tarde, causando daños a los sistemas electrónicos de los satélites.
Las partículas de la erupción han abandonado el Sol a una velocidad de unos 380 kilómetros por segundo, bastante común ateniéndose a anteriores fenómenos similares, tal y como recogen los datos del Observatorio de Relaciones Solar y Terrestre de la NASA.
Según explica la NASA, estas partículas son inofensivas para los humanos, si bien una de sus consecuencias es la de causar un fenómeno meteorológico conocido como tormenta geomagnética.
Entre las consecuencias de estas tormentas magnéticas, se produce la degradación de las señales de comunicación de los satélites, al ser causantes de un aumento repentino de carga en las redes de energía. La NASA mantendrá vigilancia respecto a la evolución de este fenómeno.