La mayor parte de esos fragmentos se incinera al penetrar la capa exterior de la tierra y los objetos un poco mayores arden en la fricción atmosférica y trazan en el cielo nocturno las breves líneas sobre las cuales, desde tiempo inmemorial, los humanos apuntan sus anhelos."Ese es el polvo interplanetario", dijo Diejo Janches, quien estudia los micrometeoritos en el Centro Goddard de Vuelo Espacial de la NASA en Greenbelt, Maryland (USA).
"Los fragmentos son restos de la formación del sistema solar, o son producto de colisiones entre asteroides o cometas hace mucho tiempo". Janches investiga esos meteoritos pequeños mediante la ayuda de sistemas de radar en todo el mundo, desde Suecia y Puerto Rico a Alaska, o el sistema de radar que él mismo instaló y opera en Tierra del Fuego, Argentina.Estos fragmentos penetran en la atmósfera terrestre a velocidades de entre 12 y 70 kilómetros por segundo, y traen minerales y metales de los cuerpos espaciales donde se originaron, como sodio, silicio, calcio y magnesio.
Las Perseidas, popularmente conocidas como las Lágrimas de San Lorenzo, son una lluvia de meteoros de actividad alta. No es la mayor lluvia de meteoros, pero sí la más popular y observada en el Hemisferio Norte debido a que transcurre en agosto, mes de buen tiempo y vacacional por excelencia.
Su período de actividad es largo y se extiende entre el 16 de julio y el 24 de agosto. Su máximo es el 11 de agosto con Tasa Horaria Zenital (THZ) 100, lo que le convierte en la tercera mayor lluvia del año.
Son meteoros de velocidad alta (59 km/s) que radian de la constelación de Perseo o Perseus. Por tanto su alta declinación (58°) no permite su observación en regiones australes, ya que desde el ecuador alcanza tan sólo los 32° de altura.
Las Perseidas son también conocidas con el nombre de lágrimas de San Lorenzo, porque el 10 de agosto es el día de este santo. En la Edad Medieval y el Renacimiento las Perseidas tenían lugar la noche en que se le recordaba, de tal manera que se asociaron con las lágrimas que vertió San Lorenzo al ser quemado en la hoguera.