En la segunda parte del experimento, los investigadores desarrollaron un decodificador de imágenes: entrenaron una máquina para clasificar patrones de actividad cerebral de los tres miembros del estudio mientras estaban despiertos y observaban cientos de imágenes al azar, obtenidas de bases de datos. El resultado fue que el algoritmo de la máquina logró asociar actividad cerebral específica de los sujetos durante la fase de sueño temprano con la información recabada durante la vigilia, arrojando resultados sobre qué podrían estar soñando los sujetos según el comportamiento de su actividad cerebral.
Pero no parece momento ni para entusiasmarse ni para desanimarse: la máquina, explica Kamitani, era capaz de decir si el hombre estaba soñando con un auto, pero no era capaz de establecer una situación a partir de ellos (por ejemplo, que el soñador estuviera conduciendo por una autopista a gran velocidad o sufriendo un accidente.) Variables como color, acción y emoción aún están lejos del alcance de las investigaciones.
El pionero de la investigación de los sueños, Jack Gallant, de la Universidad de California en Berkley, ha felicitado al equipo de Kamitani por los progresos en la ciencia onírica: “Existe la pregunta clásica sobre si cuando sueñas estás generando activamente estas películas en tu cabeza o si cuando estás despierto estás confabulando para proyectarlas. Lo que [el estudio del doctor Kamitani] muestra es que existe al menos alguna correspondencia entre lo que el cerebro hace durante el sueño y lo que hace cuando estás despierto.”
Kamitani confía en que deducir estadísticamente las imágenes de los sujetos de prueba no será utilizado para “predecir” los sueños, sino para entender su estructura y funcionamiento: fortalecer la memoria, ayudarnos a olvidar, a aprender, todas actividades cerebrales cuya frecuencia el decodificador de sueños podría ayudarnos a comprender.