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Un reino más eficiente que el de Juan Carlos I o Elizabeth II

Las hormigas, actuando en su organización social colectiva, consiguen llegar al nivel de superorganismo, y del que los humanos tienen mucho para aprender. Para comenzar, las colonias de hormigas son reinos más eficientes que los grupos humanos.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los formícidos, conocidos como hormigas, son una familia de insectos sociales que, como las avispas y las abejas, pertenecen al orden de los himenópteros. 
 
La vida de una hormiga comienza a partir de un huevo. Si éste es fertilizado, nacerá una hembra (diploide); si no, será un macho (haploide). Este tipo de reproducción, característico de los himenópteros, se llama haplodiploidía.
 
Forman colonias de un tamaño que se extiende desde unas docenas de individuos predadores que viven en pequeñas cavidades naturales, a colonias muy organizadas que pueden ocupar grandes territorios compuestas por millones de individuos. 
 
Esas grandes colonias consisten sobre todo en hembras estériles sin alas que forman castas de "obreras", "soldados" y otros grupos especializados. Las colonias de hormigas también cuentan con algunos machos fértiles y una o varias hembras fértiles llamadas "reinas". 
 
La mayoría de las especies tienen un sistema en que sólo la reina y las hembras fértiles tienen la capacidad de aparearse. Contrariamente a la creencia popular, algunos hormigueros tienen múltiples reinas, mientras que otros pueden existir sin reinas. 
 
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Organización social de las hormigas
 
 


Hormigas formica: Organizacion social por raulespert

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En colonias sin reinas, hay obreras con la capacidad de reproducirse; esas obreras reciben el nombre de "gamergates" y las colonias que carecen de reina se conocen como "colonias gamergates". 
 
Mientras que la mayor parte de las reinas son las únicas hembras que son fértiles, todas las hormigas macho son fértiles, y su principal función es aparearse. 
 
Han colonizado casi todas las zonas terrestres del planeta; los únicos lugares que carecen de hormigas indígenas son la Antártida y algunas islas remotas o inhóspitas. Las hormigas prosperan en la mayor parte de estos ecosistemas y se calcula que pueden formar el 15% a 25% de la biomasa de los animales terrestres. Se estima que hay entre 1.000 billones y 10.000 billones de hormigas viviendo sobre la Tierra. 
 
Sus sociedades se caracterizan por la división del trabajo, la comunicación entre individuos y la capacidad de resolver problemas complejos. Estos paralelismos con las sociedades humanas han sido durante mucho tiempo fuente de inspiración y objeto de numerosos estudios.
 
Las hormigas se comunican entre ellas por medio de feromonas, señales químicas más desarrolladas en los formícidos que en otros grupos de himenópteros. Como otros insectos, las hormigas perciben olores con sus largas y delgadas antenas móviles, que ofrecen además información sobre la dirección y la intensidad de los olores. 
 
Dado que la mayoría viven en tierra, usan la superficie del suelo para dejar rastros de feromonas que las otras hormigas pueden seguir. En las especies que recolectan en grupos, un recolector que encuentra alimento deja un rastro cuando vuelve al hormiguero; las demás siguen este rastro, y después lo refuerzan cuando vuelven a la colonia con alimentos. Cuando se agota la fuente de alimento ya no van dejando el rastro, y las feromonas se disipan lentamente. 
 
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La ciudad de las hormigas
 
 

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Cuando un camino establecido hacia una fuente de alimento queda bloqueado por un obstáculo, las recolectoras lo abandonan para explorar nuevas rutas. Si una hormiga tiene éxito, deja un nuevo rastro durante su regreso para marcar la ruta más corta. Las mejores rutas son seguidas por más hormigas, reforzando el rastro y encontrando de manera gradual el mejor camino.
 
Las hormigas no usan las feromonas sólo para dejar rastros. Por ejemplo, una hormiga aplastada libera una feromona de alarma que lleva a las que se encuentren en las proximidades a un frenesí atacante y atrae a más hormigas de otros lugares. 
 
Algunas especies incluso usan "feromonas de propaganda" para confundir a las especies enemigas y hacerlas luchar entre sí.
 
Las feromonas también pueden ser intercambiadas cuando se mezclan con la comida y son traspasadas por trofalaxia, acción que permite transmitir información dentro de la colonia. Esto también les permite determinar a qué grupo de trabajo (por ejemplo, recolección o mantenimiento del hormiguero) pertenecen los otros miembros de la colonia.
 
En las especies con castas de reinas, las obreras empiezan a criar nuevas reinas en la colonia cuando la reina dominante deja de producir una feromona específica.
 
Algunas hormigas producen sonidos por medio de estridulación (haciendo rozar dos partes del cuerpo), utilizando los segmentos del gáster y las mandíbulas. Los sonidos pueden servir para comunicarse con miembros de la colonia o con otras especies.
 
Sergio Parra, editor en Xatakaciencia, realizó algunos aportes acerca de la organización social de las hormigas, obviamente un matriarcado:
 
Las colonias de hormigas poseen organizaciones tan extraordinarias que incluso han servido a los seres humanos para resolver complejos problemas de logística: por ejemplo, a la hora de decidir de qué manera es mejor que embarquen las personas en un avión.
 
Por mencionar unas, las hormigas cortadora de hojas (Atta texana) que se encuentran en el centro del estado de Texas, en Estados Unidos, igual que sus parientes tropicales de Sudamérica, poseen una fabulosa cadena de producción para cultivar un hongo simbiótico que servirá de alimento para la colonia.
 
Con varios millones de obreras por nido, una colonia de hormigas cortadoras es capaz de recolectar aproximadamente media tonelada de vegetación por año, y todo gracias a un sofisticado sistema de coordinación y comunicación basado en sustancias químicas, algo tan impresionante que incluso dejaría en ridículo la Revolución Industrial humana.
 
Tal y como explican los biólogos Bert Hölldobler y E. O. Wilson en su libro The Superorganism, comentado por Peter Miller en La manada inteligente:
 
"(...) En un extremo de la cadena de producción, las hábiles obreras cortan fragmentos de hoja de árboles o de arbustos y se las llevan al nido (…) Dentro del nido, un segundo grupo de obreras, de un tamaño ligeramente menor que las primeras, corta los fragmentos y los lleva al grupo siguiente. El tercer grupo de obreras, aún más pequeña, mastica los trozos hasta convertirlos en una pulpa que quedará almacenada en forma de bolitas. A continuación, un cuarto grupo de obreras, más pequeña todavía, cultiva los hongos en un montón de esas bolitas de pulpa en el huerto subterráneo de la colonia. 
 
Finalmente, las obreras de menor tamaño se ocupan de los hongos y eliminan las esporas no deseadas. (...)".
 
Las hormigas, por sí mismas, no son muy inteligentes, pero colectivamente producen una suerte de inteligencia emergente que les permite resolver problemas de organización que incluso exceden las capacidades intelectuales humanas: como he señalado anteriormente, Southwest Airlines, una compañía aérea que factura 11.000 millones de dólares al año, tuvo que fijarse en ellas para resolver si debían embarcar a los pasajeros de sus Boeing 737 de una u otra forma, tal y como os explico aquí.
 
Abunda en ello Peter Miller:
 
"(...) Los insectos sociales como las hormigas, las abejas y las termitas distribuyen la solución de problemas entre un gran número de individuos, cada uno de los cuales sigue instrucciones simples sin llegar a tener una visión global de la situación. Nadie está al mando. Nadie le está diciendo a nadie lo que debe hacer. 
 
En lugar de eso, los individuos que forman parte de esos grupos interactúan entre sí de un sinfín de maneras hasta que surge un patrón (un movimiento o un sentido) que permite que una colonia encuentre el montón de semillas más cercano o que un banco de arenques esquive a una foca hambrienta. (...)".
 
Ése es el poder de las mayorías: porque, en ocasiones, las mayorías tienen razón (y otras veces, no la tienen, tal y como os expliqué en No te fíes de la sabiduría popular o por qué cuando el río suena, “no siempre” agua lleva). 
 
Por ello tienen lugar milagros como la Wikipedia o determinadas simulaciones de ordenador, que en cierto modo se parece a la armónica organización de una bandada de pájaros que vuela en formación de V: 
 
"(...) el movimiento del grupo es el resultado agregado de las acciones de cada individuo, que actúa según su percepción local del mundo. No es que haya un líder. 
 
El ave que va delante de la V tiene que esforzarse más para volar debido a la resistencia del viento. Pero, cuando se cansa, otro individuo la sustituye en la posición de liderazgo. Las aves se rigen por lo que podríamos llamar un liderazgo basado en la colaboración. (...)".
 
 
Olga Edith López sumó algunos datos más a la información:
 
"(...) Se considera que el éxito de la labor organizacional de las hormigas consiste en su capacidad productiva, que se lleva a cabo gracias al excelente trabajo en equipo realizado, trabajo que deviene de una comunicación efectiva, eficaz y eficiente,  de la habilidad para no estancarse ante los obstáculos y del correcto desempeño de cada individuo en la labor que le compete. En otras palabras: comunicación, capacidad de resolver problemas y división del trabajo. 
 
Las hormigas son incansables trabajadoras y tienen un nivel "jerárquico laboral" que se respeta, según el cual, por orden natural, cada miembro de la colonia desempeña el oficio que le corresponde de manera "competente", funcionando así su trabajo como todo un mecanismo. 
 
(...) Su éxito también radica en su nivel de aprendizaje, base para la solución de problemas. Aunque muchos animales pueden imitar comportamientos, las hormigas se destacan por su aprendizaje interactivo. Unas enseñan a otras ciertas tareas específicas, así, la hormiga alumna obtiene conocimientos de su tutora y desarrolla habilidades. El proceso de enseñanza - aprendizaje es curioso, pues la tutora y la alumna reconocen cómo va el progreso de la otra, lo que permite modificar el ritmo cuando sea necesario. (...)".
 
Muchos animales pueden aprender comportamientos por imitación, pero es posible que las hormigas sean el único grupo, aparte de los mamíferos, en que se ha observado una enseñanza interactiva. Una recolectora experimentada conduce a una compañera inexperta a una fuente de alimento recientemente descubierta por medio del proceso extremadamente lento del llamado "reclutamiento en tándem". La hormiga "alumna" obtiene conocimientos de su "tutora". Tanto la tutora como la alumna reconocen como va el progreso de su compañera, haciendo que la tutora vaya más lenta cuando la alumna se queda atrás, y que acelere cuando la alumna se acerca demasiado.
 
Experimentos controlados con colonias de hormigas Cerapachys biroi sugieren que sus integrantes pueden elegir su papel en el hormiguero basándose en su experiencia anterior. Una generación entera de obreras idénticas fue dividida en dos grupos en los cuales se controló el éxito en la recolección de alimento. Un grupo fue recompensado continuamente con presas, mientras que al otro siempre se lo hizo fracasar. Como resultado, los miembros del grupo con éxito intensificaron su actividad recolectora mientras que el grupo sin éxito salía cada vez menos del nido. Un mes más tarde, los recolectores con éxito continuaban con su papel, mientras que el resto había cambiado para especializarse en el cuidado de las crías. (...)".

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