El resultado fue que el latido cardíaco de los miembros de la misma pareja se producía al unísono, y lo mismo sucedía con el ritmo de la inspiración y expiración del aire.
Para estar seguros de los resultados, los investigadores hicieron cambiar de lugar a las parejas, haciéndolas sentar frente a frente o junto a perfectos desconocidos: pero cuando los dos individuos de sexo opuesto no eran miembros de la pareja original, los latidos del corazón y la respiración se desincronizaron.
"Hemos visto muchas investigaciones según las cuales una persona en una relación puede sentir emocionalmente lo que le pasa a la otra persona", dijo Ferrer, y añadió: "Pero estos estudios muestran que la conexión entre las dos personas no es solo emotiva sino real y tangiblemente fisiológica".
Además, las mujeres mostraron una propensión a "ajustar" su respiración y su latido cardíaco al del hombre. "Tal vez es una señal de que las mujeres se adecuan más a sus parejas y tienen más empatía", explicó Jonathan Helm, un estudiante de doctorado que participó en el estudio publicado en el Journal of Psychophysiology.