La NASA anunció que está estudiando desde anoche el movimiento de partículas de Oxígeno durante sus efectos luminosos en las latitudes polares.
El Centro de Predicción de Clima espacial informó a las 19 hora UTC del 2 de febrero que se estaba registrando la llegada de una tormenta geomagnética solar con efectos menores, informa la Agencia Oceanográfica y Atmosférica NOAA. Los efectos durarán hasta la mañana, informó.
El área de impactos principalmente es hacia los polos desde los 65 grados de latitud y los potenciales efectos son alteraciones débiles en las corrientes inducidas, por lo que pueden ocurrir fluctuaciones en la red eléctrica.
Las auroras anunciadas podrán ser visibles en Canadá y Alaska.
NOAA informó que la actividad geomagnética en torno a la Tierra estaba en silencio y tranquila hasta que pasó a niveles inestables durante las últimas 24 horas, sin embargo, sin alcanzar los niveles de alerta importante entre grado 1 a 5.
La velocidad del viento solar aumentó a una velocidad máxima de 529 km / s pero se espera que vuelva a niveles normales en las próximas horas. Según la NASA una velocidad tal es bastante típico para las CME. "Históricamente, las CME a esta velocidad son leves".
Las tormentas geomagnéticas se producen por la llevada de viento solar que transporta plasma arrojado por nuestra estrella, directo a la Tierra, durante alguna de sus erupciones. Cuando estas partículas llegan al campo magnético de la Tierra se produce el cambio de polaridad de los iones cargados del Sol y se pueden ver auroras boreales y australes.
El 31 de enero de 2013 el Sol expulsó una leve eyección de masa coronal (CME), que fue captada por Observatorio Solar de Relaciones Terrestres (STEREO), de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA además del Observatorio Solar y Heliosférico.
"Una CME es un fenómeno solar que puede enviar partículas solares en el espacio y llega a la Tierra uno y tres días más tarde", describe la NASA.
En el pasado, CME como éstas ha causado auroras cerca de los polos, pero no logra perturbar los sistemas eléctricos en la Tierra o interferir con el GPS o sistemas basados en satélites de comunicaciones.