Unas púas como las de los puerco espines recubrían el cuerpo del dinosaurio, que medía menos de 60 centímetros de largoy pesaba menos que un gato. No es la primera vez que se encuentran púas en un dinosaurio. Apéndices parecidos ya habían sido observados en otro heterodontosaurio, el Tianyulong, descubierto recientemente en China y que también es descrito en el estudio de Sereno.
Tal como lo han recreado los científicos, el “nuevo” dinosaurio parece una mezcla entre loro, puercoespín y vampiro. En su estudio, el científico admite que es “muy raro” que un herbívoro como el Pegomastax tuviera unos caninos tan afilados como los de un vampiro, aunque podría ser que los utilizara para defenderse y competir con sus rivales a la hora del apareamiento.
De haber vivido hoy, este dinosaurio que no llegaba a la altura del tobillo “sería una buena mascota si se le pudiera entrenar a no morder”, bromea Sereno.
"Me di cuenta de que era una nueva especie desde que puse los ojos en él", ha explicado el investigador, quien ha explicado que paró durante algún tiempo su trabajo con este dinosaurio "por otros proyectos que creía más importantes".
Ahora, los análisis han confirmado de que sí se trataba de una nueva especie desconocida hasta ahora. Sereno ha bautizado al dinosaurio como 'Pegomastax africanus' o 'Mandíbula gruesa de África' y ha indicado que vivió entre 100 y 200 millones de años.
En cuanto a su aspecto, el científico ha señalado que es "una mezcla entre un pájaro, un vampiro y un erizo". El primer parecido se debe a que esta especie tiene un pico romo, además posee dientes puntiagudos centrales, como los vampiros y su cuerpo estaba recubierto de púas como las de un puerco espín. "Si llegara a existir en la actualidad no superaría el tobillo de una persona", ha apuntado el científico.