Por otra parte los rayos gamma observados provienen de unas estructuras gigantes localizadas en el centro de la Vía Láctea, conocidas como “burbujas de Fermi” para cuyo origen se plantean tres hipótesis: remanentes de la erupción de un hoyo negro inmenso, la explosión de estrellas masivas que estallaron en una nueva formación estelar hace casi 10 millones de años u oleadas velocísimas de materia (el equivalente a 100 masas solares) cayendo en el hoyo negro de la Vía Láctea.
“No entedemos totalmente la naturaleza de su origen”, declaró Doug Finkbeiner, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics y quien descubrió las burbujas de Fermi.
Los rayos Gamma son la más energética forma de luz. Otros astrónomos estudiosos de este tipo de rayos no detectaron las partículas procedentes de las "burbujas de Fermi" porque la niebla de esas partículas atraviesa practicamente todo el cielo.