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Character.AI, el chatbot que revive personajes de la tumba

Preguntarle algo a personajes como Platón o Sócrates ahora es posible con Character.AI, que genera charlas con figuras de cualquier periodo histórico

Plantearse si en la antigua Grecia o en la república de Roma hubo algún Julio Verne o Ray Bradbury puede sonar extraño, pero hoy, con el avance galopante de las inteligencias artificiales, no sería una sorpresa colarlo como un tema de conversación. Ahora, Character.AI es una plataforma que permite responder esta clase de cuestionantes, donde se puede dialogar tanto con filósofos como presidentes de antaño.

El tono anecdótico de plantear una conversación con Sócrates sobre escritores de ciencia ficción no debería ser un impedimento para que recapacitar sobre el trasfondo y la utilidad de Character.AI, ya que esta inteligencia artificial interactúa simulando las respuestas que darían figuras del mundo clásico que perduran en el imaginario cultural colectivo del siglo XXI.

Al contrario, sería recomendable entender la aparición de este chatbot como una oportunidad para reflexionar sobre los vínculos que existen entre los nuevos avances tecnológicos y uno de los principales ejes vertebradores de la sociedad occidental: la cultura grecorromana.

Grecia y Roma: Estudiando con tecnología antes de que fuera cool

En el imagnario colectivo persiste este arquetipo de los estudios de la civilización grecorromana por fuera de los márgenes de los métodos tecnológicos, como disciplinas aisladas del desarrollo o de la innovación, cuando nada de esto es así.

El papel y el lápiz para todo, los libros y las ilustraciones calcadas a mano por profesores malhumorados como si se tratase del padre de Indiana Jones, son imágenes que ya no existen, porque desde hace varias décadas el mundo antiguo mantiene estrechas relaciones con los avances técnicos, y fundamentalmente con las humanidades digitales.

La enseñanza de las lenguas clásicas dispone de herramientas de este estilo para facilitar su aprendizaje y comprensión, de la misma forma que se utilizan IA's para decodificar o restaurar pictografías o escritos en papiros altamente deteriorados, e incluso posibilitar la lectura de inscripciones ilegibles por estar en muy mal estado de conservación.

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Los romanos y la ciencia ficción

Aunque esta imagen de la utilización tecnológica para complementar estudios sobre el mundo clásico puede resultar novedosa, la humanidad lleva mucho tiempo cuestionándose sobre la vida asistida por robots, máquinas inteligentes que no necesitan descansar o el concepto de vida artificial.

Es llamativo encontrar dentro de la antigüedad grecorromana escritos que rozan la ciencia ficción, pero existe un gran compendio de textos literarios que hablan sobre autómatas, androides y mecanismos fabricados hace dos mil años.

Addriene Mayor, historiadora estadounidense especialista de la ciencia antigua y folclorista clásica, realizó una monografía donde detalla el análisis de esta clase de temáticas ya mencionadas desde los tiempos de los romanos, entre los que puede destacarse el mecanismo de Anticitera.

Este aparato se lo conoce como el objeto más misterioso de la humanidad, y en realidad, se presume que este ordenador analógico fue desarrollado para fines astronómicos; aunque posee ciertos márgenes imprecisos en su elaboración debido a la limitación de saberes que se tenían en aquel entonces, es un ejemplo del avance tecnológico alcanzado en el área del Mediterráneo.

Character.AI: En línea directa con el pasado

Esta actividad de hablar con el antaño procede de épocas muy ancestrales, y era un ejercicio retórico utilizado por la cultura grecorromana para la educación de las juventudes: Al final del ciclo lectivo, los estudiantes debían crear y poner en escena una declamación, que consiste en meterse en el papel de una figura importante de períodos anteriores a Grecia o Roma, o incluso de las respectivas mitologías.

Además de funcionar como trabajo ejemplarizante para revivir enseñanzas de los históricos más clásicos, se abría un "díalogo" entre el presente y el pasado, para evocar los principales rasgos o las teorías que caracterizaban a las figuras que se personificaban.

Lógicamente, el alcance de los avances tecnológicos de la civilización clásica no se puede comparar con los logros de una tecnología como Character.AI, pero la intención de este chatbot de reavivar nuestra conexión con el pasado es equiparable a la función que cumplían estos ejercicios, y pueden motivarnos a mantener más fresco ese viejo refrán que reza lo siguiente:

Aquellos que no conocen su historia están condenados a repetirla Aquellos que no conocen su historia están condenados a repetirla

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Hari Seldon, el personaje de Asimov en Foundation, fue el primer Data Science y conversa sobre conceptos aplicables a la plataforma de Character.IA, pero no estamos listos para esa conversación

Hacia dónde vamos: ¿Skynet o Foundation?

Por supuesto que incluso con las posibilidades que esta IA ofrece, este programa no mantiene una función pedagógica como lo hacían las declamaciones de antaño, sino que parece estar destinada más al entretenimiento que a la educación.

Y desde la opinión pública, existen dos posturas (como para variar) muy firmes en torno al desarrollo de entidades digitales que resuelvan problemas que requerirían el ingenio humano: Por un lado, el fatalismo millennial y noventero, que apela por un futuro no muy esperanzador, donde las máquinas se alcen dramáticamente y destruyan a la humanidad, como si se tratara de la piedra angular de la mismísima Skynet.

Por el otro, hay una visión igual de distópica pero más gradualista, en la que probablemente y a la larga, esta clase de herramientas nos definan en cuanto al progreso de la especie, pero que sean las mismas que nos permitan transicionar hacia un futuro más brillante, aunque esto implique ceder ante la incertidumbre y el caos pseudo-apocalíptico en el proceso.

De la misma forma que Asimov plantea en sus libros la caída del imperio galáctico y el nacimiento de la Fundación a partir de una ciencia con complejísimos calculos matemáticos, capaces de "ver" décadas y hasta siglos en el futuro, los chatbots pueden tener efectos contraproducentes como favorables dentro del progreso de la civilización. Todo dependerá de cuán dispuestos estemos como especie a llevarlo a un lado o al otro.

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