En un estudio de 2018, a los participantes se les pidió que evaluaran escenarios hipotéticos en donde alguien tenía sexo casual y luego se arrepentía, o donde alguien se perdía una oportunidad de tener sexo casual y luego se arrepentía. Se les pedía luego que ranquearan cuánto arrepentimiento pensaban que sentirían ellos después de una situación así. Los resultados mostraron que los hombres se lamentaban más cuando se imaginaban que habían dejado pasar una oportunidad sexual, mientras que las mujeres se lamentaban más cuando imaginaban que habían tenido sexo casual y luego se habían arrepentido.
Dicho de manera más sencilla, los hombres se lamentaban por el sexo que no habían tenido, las mujeres por el que sí habían tenido.
En un estudio posterior, relata Lehmiller, a los participantes se les dio una lista de arrepentimientos sexuales comunes y se les pedía que indicaran cuáles habían experimentado personalmente. En consistencia con el estudio anterior, las mujeres reportaban más arrepentimiento por la acción que por la inacción, y los hombres viceversa.
Para las mujeres, los arrepentimientos más comunes eran haber tenido su primera experiencia sexual con el hombre "equivocado", haber engañado a una pareja, haberse precipitado en irse a la cama con alguien.
En un tercer estudio que incluyó a personas de distintas orientaciones sexuales, las tendencias permanecieron iguales.
Lehmiller apunta que la diferencia de género en las tendencias de arrepentimientos sexuales puede tener una explicación en la teoría evolutiva.
"Debido a la mayor inversión parental que requiere tener un hijo, (los investigadores) argumentan que, por ejemplo, las mujeres tendrían más tendencia a arrepentirse del sexo casual que no se convirtió en una relación, mientras que los hombres tendrían más tendencia a arrepentirse de haber pasado tiempo en una relación comprometida donde hubo poco o nada de sexo", escribió Lehmiller. "En ambos escenarios hay costos reproductivos teóricos (por ejemplo, quedar embarazada de un hombre que no se queda, perderse la oportunidad de transmitir los genes)."
Otra manera de interpretar los resultados sería a partir de la presión que sienten las mujeres por arrepentirse de actos sexuales porque existe una expectativa social de que ellas no deberían tener o disfrutar el sexo casual.
Es importante destacar, apunta Lehmiller, que las mujeres tienen más tendencia que los hombres a reportar experiencias de sexo casual menos que satisfactorias, por lo que la diferencia en el placer/displacer sexual podría tener una incidencia en el arrepentimiento sentido respecto de esas experiencias.