En cuanto al aforo permitido, el empresario detalló que será cuestión de tiempo para saber si es realmente rentable montar semejante estructura. “Nos quedan muchas reuniones con el Gobierno, áreas de política y de salud, para definir cuáles serán las reglas del juego para encaminar: si nos dejan 10 mil personas, no se puede hacer; si son 15 mil, con reestructuraciones. Si es con normalidad, aforo sin límites o unas 30 o 40 mil, se puede. Hoy no sabemos. Capaz, para proyectar, primero vamos a vender pocas entradas, y a partir de ahí crecerá en aforo a medida que se tomen decisiones”.
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El Cosquín Rock volvería a sonar en el verano y con vacunas de por medio.
Así la ilusión de los amantes del rock en Córdoba y el país puede encenderse de cara al verano que viene. Por el momento, Palazzo alienta a cumplir los protocolos, y a poder implementar algunas flexibilizaciones que permitan hacer de los shows algo más disfrutables.
“Mientras tanto, la soluciones son las burbujas, los corralitos, que se pueden instrumentar de manera inmediata. Sería ideal para que se pueda bailar en determinado sector. Se puede resolver fácilmente, se puede instrumentar y los salones cordobeses de la provincia y los músicos están dispuestos a hacerlo”, remarcó. Por el momento, el futuro parece ir desanudando una situación complicada, aunque desde el sector del rock, y puntualmente del Cosquín rock, no quieren aventurarse.