De todos modos Boric tomó sus recaudos:
“Puedo garantizar de que nuestra voluntad y nuestra acción, independiente de cual sea el resultado, será convocar a una amplia unidad nacional de todos los sectores, de las organizaciones, de la sociedad civil de los partidos políticos”.
30 minutos después del cierre de mesas se conoció que Boric había convocado a todos los partidos a una reunión para este lunes 05/09 en el Palacio La Moneda para dar “continuidad al proceso constituyente”.
Hay diferencias respecto a si se debiera realizar un nuevo plebiscito de entrada, y si se debe convocar a una nueva Convención.
Boric no renunció a que su gestión tenga como eje la reforma constitucional, y el 20/08 afirmó: “Si es que gana el Rechazo vamos a tener que enfrentar un nuevo proceso constituyente, una nueva Convención, eso va a tomar por cierto más tiempo, pero el pueblo de Chile ya se definió por tener una nueva Constitución”.
Los defensores del Apruebo entraron en emergencia a las 19:35 hora de Santiago, cuando el senador del Partido Socialista, Fidel Espinoza, escribió en Twitter una crítica a la Convención Constituyente junto a una foto de una mesa donde ganaba el Rechazo: “Háganse responsables los señores convencionales de esta debacle”.
A las 20:00, otro oficialista, el senador PPD, Jaime Quintana, aseguró que “la ciudadanía se está manifestando de forma categórica: Propuesta de nueva Constitución no logró convencer a la mayoría de Chile”.
De esta manera, seguirá vigente la Constitución de 1980, redactada durante el régimen de Augusto Pinochet aunque reformada en numerosas ocasiones durante la democracia.
Los chilenos tendrán que revisar su vínculo con el gobierno de Pinochet Ugarte, con muchos errores pero también aciertos. Y el Chile moderno no es el que imaginó Salvador Allende, que sería parecido a Cuba, sino el que parió el gobierno cívico-militar.
La izquierda, en especial la juvenil, aborrece esta realidad. Pero su deseo de reescribir la historia acaba de sufrir un revés histórico.
Encuestas
Los investigadores de opinión pública o no supieron o no quisieron o no pudieron anticipar el brutal rechazo al proyecto oficialista.
La última edición de la encuesta Panel Ciudadano UDD había pronosticado 49% para el Rechazo y 39% para el Apruebo.
Al proyectar la consulta entre votantes probables, Rechazo llegaba a 54% y Apruebo a 46%.
Pulso Ciudadano en su muestra final anticipó 45,8% por el Rechazo, y 32,9% por el Apruebo.
Black&White mostró que 58% por el Rechazo y 42% por el Apruebo.
La última versión de la encuesta Plaza Pública Cadem concedió 46% al Rechazo y 37% al Apruebo.
Centro de Estudios Públicos (CEP) informó un 'empate técnico'.
Espacio Político vaticinó que Apruebo ganaría con 55,1%.
En definitiva, todos creían en un comicio 'cabeza a cabeza' cuando el resultado es totalmente, brutalmente favorable al Rechazo.
La Convención de 155 integrantes intentó reflejar demandas de paridad, diversidad, representación indígena e independencia de la política tradicional. Pero su texto no logró convencer a la mayoría del electorado.
En un compromiso público por una nueva Constitución, la oposición propuso avanzar hacia un Estado social de derecho y
- defender el Senado, en vez de reemplazarlo por una Cámara de las Regiones, y
- reconocer a Chile como un Estado multicultural, en vez de uno plurinacional.
El Congreso además aprobó disminuir el quórum necesario para reformar la Constitución de 1980.
El proselitismo
El Rechazo fue apoyado desde el principio por los partidos de oposición a Boric.
Sin embargo, las colectividades de Chile Vamos y Republicanos eligieron una cierta discreción, exhibida por el expresidente Sebastián Piñera y el excandidato presidencial José Antonio Kast, ambos casi en silencio.
El Congreso se transformó en la sede de las conversaciones para continuar el proceso constituyente.
Pero la clave es si la oposición podrá mantenerse unida, y cualquiera sea su decisión resulte respaldada en bloque.
Por ejemplo, si prosperase el enfoque de Chile Vamos acerca de un “gran acuerdo” que incluya reformas programáticas y la continuidad del proceso constituyente, que sea compartido por el resto. Y viceversa.
Durante el periodo de campaña el debate se centró en dos aspectos: las mejoras que había que introducir al texto constitucional en caso de ganar el Apruebo, y lo que pasaría después del 4 de septiembre en caso del triunfo de Rechazo y cómo continuaría el proceso constituyente. Este último punto durante el proceso comenzó a tomar cada vez más fuerza, ya que a que a medida que se acercaban los comicios, diversas encuestas de opinión empezaron a dar una ventaja a la opción Rechazo.
En tanto, el gobierno de Boric inició una campaña de voto informado, en la cual comenzaron a difundir información del proceso constituyente e, incluso, imprimieron un gran número de copias de la propuesta de nueva Constitución.
Pero esto resultó insuficiente para convencer a la mayoría de la opinión pública.
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