Aunque se registró un respiro en 2016, donde se creía que el mundo había dejado de contaminar y los resultados de estos informes eran mucho menores, la ilusión duró muy poco.
En 2017 se dejó claro que se volvía a los niveles normales de contaminación y que la crisis económica llevaría todo los logros de sustentabilidad al tacho.
Lo turbio es que muchas veces el mismo calentamiento global genera más calentamiento global porque al reducirse o aumentarse las temperaturas la población termina utilizando todavía más energía para calefaccionarse o enfriarse en sus hogares.
Con respecto a las energías renovables, Europa ha evolucionado mucho en esta área logrando reducir en gran cantidad la contaminación del continente. Las renovables crecieron un 30% con respecto al año anterior. Pero que, lamentablemente, no es suficiente.
"Se necesitan más medidas urgentes en todos los frentes: desarrollar todas las soluciones de energía limpia, reducir las emisiones y estimular las inversiones e innovaciones, incluso en la captura, utilización y almacenamiento de carbono", explicaba el jefe de la AIE, Fatih Birol, al presentar el informe.