Khangoshvili fue asesinado a plena luz del día hace 3 meses en un parque de Berlín. El fiscal sospecha que Moscú podría haber estado detrás del crimen, por lo que toma en sus manos la investigación. El caso recuerda a otro reciente, que desató una trifulca diplomática entre Reino Unido y Rusia: el de Sergei Skripal, quien murió envenenado. Londres apuntó contra Moscú. Moscú, tanto en ese caso como en este, niega cualquier involucramiento y calificó la decisión de expulsar 2 diplomáticos de "enemistosa e injustificada", prometiendo tomar represalias.
El gobierno alemán explicó que la expulsión de 2 empleados de la Embajada rusa en Berlín intenta mostrar que Alemania no está contenta con la respuesta de Moscú ante la investigación, justificando que el Kremlin no está haciendo lo suficiente para colaborar.
Khangoshvili ya había sobrevivido a intentos previos de asesinato, relató su hijo, lo que lo hizo buscar asilo en Europa, donde vivía bajo identidad oculta.
El crimen fue considerado de "estilo ejecución": el atacante se acercó al excombatiente checheno desde atrás, mientras este caminaba hacia una mezquita. Le disparó 2 veces y escapó en bicicleta. La policía arrestó a un hombre sospechoso de haber cometido el crimen mientras este intentaba deshacerse de la presunta arma homicida, explica The Guardian. Este se negó a cooperar durante los interrogatorios.
El presunto sicario había viajado a Alemania con un pasaporte ruso emitido a nombre de Vadim Sokolov, aunque expertos han cuestionado la autenticidad del documento. Según Der Dpiegel, el más alto fiscal general de Alemania en Karlsruhe decidió tomar el caso luego de que forenses identificaran al presunto asesino como Vadim Krasikov, quien era buscado por otro asesinato, cometido contra un empresario ruso en 2013. La víctima, en ese caso, también había sido asesinada por un hombre que se le había acercado en bicicleta.
La investigación podría derivar en que el estado alemán acuse oficialmente al Kremlin de haber llevado a cabo un asesinato político en su suelo, lo que abriría un frente de batalla diplomático explícito entre ambos países.
"Este caso no tiene nada que ver con el estado ruso o con agencias oficiales", dijo el portavoz del presidente ruso Vladimir Putin, Dmitry Peskov.