El mail decía que: tras finalizar el plazo inicial de pruebas, "el proyecto se ha completado sin ser capaz de detectar ninguna cara dentro de una parámetros aceptables".
La MTA había pagado por este servicio fallido US$ 25 mil a una multinacional francesa llamada Idemia y suscitó la polémica de los habitantes sobre la fina línea que divide la “vigilancia para luchar contra el crimen” y la “vigilancia como organismo de control onmnipresente e invasión a la privacidad”, como el sistema que está aplicando actualmente China en distintas ciudades de su país.
Pese a la polémica, la MTA ha aclarado que tras dicha fase inicial, el proyecto no sólo sigue en marcha, sino que se han adquirido más cámaras para instalarlas en los puentes de Throgs Neck y Bronx-Whitestone. Este organismo (gestionado por el estado de Nueva York, no por el ayuntamiento de la ciudad homónima) controla de media cada día el tránsito de unos 900.000 vehículos a través de 7 puentes y dos túneles.
Tanto Nueva York como Londres han fallado en las primeras pruebas de reconocimiento facial y no piensan detenerse, sino que seguirán intentando lograr que este polémico sistema de vigilancia funcione.