Por esa razón, Michael Bradley, uno de los pasajeros, llamó a las oficinas de easyJet para ofrecer sus servicios de pilotar el avión porque no quería perderse sus ansiadas vacaciones.
Menos de un minuto después, desde la aerolínea devolvieron la llamada telefónica a Bradley, quien también es piloto de esa compañía, pidiéndole el "favor" de que se sentara a los controles de la aeronave.
Un portavoz de la empresa aclaró que el piloto encargado de conducir la aeronave con destino a Alicante tuvo que tomarse su día libre debido a que en la víspera su vuelo sufrió un gran retraso en Francia, lo que influyó negativamente en las condiciones de la tripulación.
"Estamos agradecidos con uno de nuestros pilotos que viajaba de vacaciones […] y se ofreció para operar el vuelo", agregó el vocero, destacando que eso cumple con todas las regulaciones áreas, ya que Bradley tenía consigo su respectiva licencia y había descansado el tiempo necesario.